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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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05 Enero 2020 04:08:00
Modelo 1969… 2019… 50 años y contando…
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MIS QUERIDOS AMIGOS: Con gran beneplácito les cuento que mi hermana el pasado sábado 21 de diciembre me dice: ¡bienvenida Vero al ato. piso!! Y soltamos la carcajada. Así de bendecida me encuentro, queridos lectores, cumpliendo 50 primaveras, ¿se dicen fácil, verdad? Antes de seguir con el tema de mi 50 aniversario, les quiero agradecer que por tres años y medio me honren con su apreciable tiempo al leerme, soy muy afortunada, ya que recibo de ustedes ya sea por llamadas, o mensajes de whatsapp sus maravillosos comentarios de cómo les han ayudado mis experiencias de vida aquí escritas que con gran amor les comparto domingo a domingo, y recibo sus bendiciones que son extensivas a mi familia y eso, señores, no tiene precio, de verdad y con el corazón en la mano les digo amorosamente… Gracias infinitas y que Dios los siga bendiciendo abundantemente en este nuevo año 2020, ¡decretado que es ya grandioso!!

Les comparto algunas de mis enseñanzas de vida de 50 años…

A MIS 50 AÑOS APRENDÍ:

- Agradecer a DIOS por mi vida al despertar cada mañana.

- Agradecer por la vida de mis padres y mis hermanos y sus familias.

- Que los amigos y amigas del alma son una bendición en mi vida.

- Agradecer por la vida de mis tres hijas: Verito, Andreíta y Estefa.

- No espero nada de mis hijas.

- Que cuando un hijo muere, es porque su alma ha llegado a su evolución terrenal y sigue su perfección en otro espacio más cerca de Dios.

- Que el dolor más desgarrador es el de entregar a Dios a un hijo.

- Que Dios nos otorga por medio del Espíritu Santo dones divinos para ponerlos al servicio de nuestros hermanos (nuestro prójimo).

- Que se me fue otorgado el don de la fortaleza sin duda alguna.

- Que tengo el don de ver más allá que un rostro, ver el dolor y la belleza del alma de quienes me dan su confianza en su proceso de sanación.

- Que si un ser humano (mi hermano) sana, sano yo, y sanamos todos.

- Que somos unidad, que no estamos separados, pues venimos de una misma fuente de amor divina.

- Que todos entramos en el reino de Dios, que no importa qué religión tengamos y en qué creamos.

- Que lo más sagrado es la vida misma, y que hay que cuidarla.

- Que las mujeres tenemos el Don de dar vida en nuestro vientre y que esa vida es sagrada y que no nos pertenece, que hay que bendecirla y cuidar su vida siempre, sin importar las circunstancias de su concepción.

- Que lo más bello de mi vida es ser madre de mis bellas y amadas hijas.

- Que no hay un solo día que no recuerde a mi hijito que está con Dios, y le diga cuánto lo amo.

- Que ahora entiendo que al haber sentido el dolor más grande de mi vida, me ha permitido ayudar a otras madres a superar la muerte de sus hijos, y por eso soy tanatóloga.

- Que siempre podemos expresar lo que necesitamos amorosamente y respetuosamente.

- Que siempre hay que decir la verdad aunque duela, pues la mentira duele más aún.

- Que solo yo soy responsable de mis pensamientos y acciones.

- Que tengo que vivir con el resultado de mis decisiones cualquiera que haya sido.

- Que es de suma importancia hacer lo que amo, pues solo así vivo feliz, agradecida y bendecida.

- Que no puedo vivir el dolor ajeno, pero sí acompañarlos en su proceso de sanación.

- Que las emociones no dichas y sanadas, se vuelven enfermedades y pueden ser mortales.

- Que otorgar el perdón a otros, es librarme a mí misma y vivir en paz interior.

- Que vivir en paz interior es indispensable para mi vida y no tiene precio.

- Que mi reto más grande ha sido sacar adelante a mis tres hijas que con disciplina y mucho amor, hoy por hoy son mujercitas maravillosas y responsables de sí mismas.

- Que la luz es interior y viene de Dios, y eso se irradia por nuestro ser.

- Que lo que me molesta de mi prójimo (mi hermano, es algo de mí misma) solo es mi espejo.

- Que todos son mis maestros de vida, y yo de ellos, y que todos venimos a aprender lecciones de vida para nuestra misión y evolución.

- Que se puede ser muy feliz cuando sanas el alma, ya que de ahí emana la felicidad plena.

- Que venimos a dar amor y a recibir amor también.

- Que nunca dejemos de sonreír.

- Que nuestros mayores dolores se vuelven nuestras mayores bendiciones.

- Que no hay como ayudar a otro y ver su rostro.

- Que viajar es de los placeres que más amo hacer.

- Que amar y ser amada es un milagro.

- Que cuidemos nuestros pensamientos, que sean positivos y de amor siempre.

- Que somos lo que pensamos, sentimos y lo que comemos.

Agradezco mi vida y la de todos los que Dios ha puesto en mi camino, así como cada uno de quien lea estas líneas que me han llevado 50 años aprenderlas, FELIZ 2020 QUERIDOS AMIGOS LECTORES, TODAS LAS BENDICIONES, ABRAZO DE LUZ Y AMOR. SU AMIGA VERÓNICA, DIOSITO POR DELANTE.
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