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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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08 Abril 2010 03:00:30
Monopolios: la otra guerra
I
La propuesta del “presidente de facto” de México, Felipe Calderón, respecto a los monopolios adolece de defectos no sólo técnicos, sino también de cortedades filosóficas, ideológicas y políticas y exhibe un rostro siniestro de este personaje.

La propuesta consiste, en lo jurídico, en una iniciativa de ley presentada a la Cámara de Diputados de la LXI Legislatura del Congreso de la Unión para reformar la Ley Federal de Competencia Económica y el Código Penal Federal.

El señor Calderón le propone a los legisladores endurecer las sanciones a las empresas que incurran en prácticas monopólicas, lo cual no significa necesariamente reconocer oficialmente la existencia de monopolios.

Sin embargo, don Felipe aludió –al hacer pública la presentación de su propuesta en Los Pinos– a monopolios que no identificó, acusándolos de “profundizar la crisis económica al generar costos excesivos de productos y servicios”.

II

La iniciativa es, pues, el proverbial caballo de Troya. Es, a nuestro ver, una socaliña –un ardid–, táctica orientada a un fin estratégico: el de hacer posible “legalmente” (es decir, leguleyamente) la privatización de nuestros patrimonios históricos.

O por mejor describir; privatizar los patrimonios de la Nación Mexicana emblematizados en los bienes estratégicos del Estado mexicano, cuyo elemento constitutivo principal y más importante es el pueblo.

Y el pueblo, no huelga reiterarlo aunque sea sabido, es el mandante sobre los demás elementos constitutivos del Estado, como son el poder político –exempli gratia, el Gobierno–, el territorio, hoy menguado de hecho ,y la soberanía, también reducida.

Pero despulpemos el asunto, caro leyente. El objetivo estratégico de la propuesta del mandatario de facto es variopinto, con arreglo a esa cultura ventajosa de matar de una pedrada a varios pájaros.

III

Cortar a Pemex y a la CFE en pedacitos para ceder éstos a intereses creados que son, por definición, ajenos, si no es que opuestos y antagónicos, a los verdaderos intereses estratégicos de México: la oligarquía mexicana y ciertos consorcios trasnacionales.

Éstos últimos son, documentadamente, los de Estados Unidos (Halliburton, Schlemberger, etc.), España (Repsol) y de ciertos países europeos, así como de Japón y Sudcorea. La sabiduría popular intuye que detrás de esa propuesta está Barack Obama.

Predeciblemente, los propios agentes del poder político panista del Estado han circulado rumores aviesos de que el objetivo de esas propuestas es el de desmembrar a Teléfonos de México. Lo exige EU.

el obstáculo mayor de don Felipe para que las reformas propuestas sean aprobadas es su propia ausencia de credibilidad y alcance político entre los legisladores. Tan sólo por esa razón, sus propuestas merecen el congelaniento.
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