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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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10 Junio 2019 04:00:00
Nada que celebrar; Trump vuelve en 90 días
La imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador con los brazos levantados en Tijuana –y detrás de él los rostros vigilantes de Morelos, Juárez, Hidalgo y Madero– parece una celebración ingenua y prematura cuando seguimos sin conocer todavía la totalidad de los acuerdos que se aceptaron en la primera negociación sobre temas migratorios con el Gobierno de Estados Unidos.

Sobre todo porque lo que se anunció el viernes por la noche desde Washington no es para nada un “acuerdo definitivo”, como algunos interpretaron, sino es más bien una declaración de principios conjunta para seguir negociando, con la amenaza latente de los aranceles a los productos mexicanos que volverá en 90 días. Y hasta ahora nadie, ni en el Gobierno ni en la Cancillería del triunfante Marcelo Ebrard, han explicado claramente la “manzana envenenada” de un presunto acuerdo aceptado por México para “comenzar a comprar inmediatamente grandes cantidades de productos agrícolas de los grandes y patriotas agricultores estadunidenses”, según asegura en su cuenta de Twitter el presidente Donald Trump.

¿Hubo o no hubo un “acuerdo secreto” para aumentar las importaciones mexicanas de granos y productos agrícolas estadunidenses en la mesa de Washington, por fuera del Tratado de Libre Comercio y en detrimento de los productores agrícolas mexicanos? Urge que la Cancillería responda a lo que afirma Trump.

Ayer la embajadora Martha Bárcena, invitada al programa Face The Nation, de la CBS, no negó que el tema de aumentar las exportaciones de productos agrícolas de EU a México estuviera sobre la mesa, pero dijo que ese incremento se daría en el marco del comercio bilateral y de la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el TMEC, una vez que lo apruebe el congreso estadunidense. “Con el TMEC el comercio entre los dos países va a incrementarse. ¿Esperamos que el comercio e intercambio de productos agrícolas crezca con este acuerdo comercial, sí va a crecer con los acuerdos y con la ratificación del TMEC”. ¿Entonces no hubo transacción o acuerdo firmado como parte de este trato, es lo que entiendo que me está diciendo, sólo se refiere al comercio?, insistió la periodista Margaret Brennan. “Me refiero al comercio y estoy absolutamente cierta de que el comercio en productos agrícolas se va a incrementar dramáticamente en los siguientes meses”, recalcó la embajadora mexicana.

Vistas las confusiones, las distorsiones que aún maneja Donald Trump y la desinformación que prevalece en todo este tema, ¿no hubiera sido más prudente cancelar el sábado el mitin en Tijuana y haberse reunido el presidente López Obrador con la totalidad de la delegación mexicana que estuvo en Washington? Para que le explicaran, con lujo de detalle las medidas que México aceptó tomar para frenar la migración ilegal y la entrada de centroamericanos a territorio nacional, y la forma en que, en menos de tres meses piensan sellar la complicada frontera con Guatemala y desarticular los embates de las caravanas migrantes que generaron este conflicto. Y si es factible, como también dijo la embajadora Bárcena entrevistada a la CBS, que en mes o mes y medio se note un descenso importante en los números de migrantes indocumentados que ingresan a territorio estadunidense vía la frontera con México.

Tan no son tiempos ni momentos de triunfalismo, que el sábado, en el mismo mitin en Tijuana, el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, dio la nota disonante en la celebración que encabezó López Obrador: “Lo que es, en mi criterio, inmoral e inaceptable es el doble rasero entre la frontera norte y la del sur. Por una parte, exigimos que nos abran las puertas y por el otro sellamos el paso de centroamericanos para hacerle un oscuro favor a EU”, dijo el también exembajador de México ante la ONU.

¿Qué otros “oscuros favores” aceptó hacer Marcelo Ebrard y la delegación mexicana a cambio de ganar apenas 90 días en una imposición de aranceles que aún pende como una guadaña sobre la economía mexicana? Porque con esa amenaza Donald Trump prácticamente arrodilló a México y a su Gobierno con la aceptación de convertirse en “tercer país seguro” y aceptar a sus migrantes peticionarios de asilo, además de sellar con la Guardia Nacional la frontera sur al paso de los centroamericanos, por no hablar del acuerdo que presume en redes sociales Trump para aumentar las exportaciones agrícolas de su país al nuestro. Menos festejos y más información señor Presidente.
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