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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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12 Enero 2020 04:09:00
Ni edificio ni promoción del voto; ¿para qué sirve, entonces, el IEC?
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Nadie sabe, nadie supo, pero el 1 de enero inició formalmente –con una ceremonia protocolaria de sesión– el proceso electoral número ocho de la última década en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC).

Sí, el arranque fue simbólico y conforme se acerque la jornada electoral del 7 de junio se hablará un poco más de una convocatoria que, más allá de los mismos de siempre, en Coahuila no parece importar a nadie. En específico a quienes navegan con bandera de “oposición”.

Se trata, para dimensionar, de una elección de diputados locales en la que tradicionalmente no suele votar más del 40% de la lista nominal (en 2014, su antecedente más próximo, votó sólo 39.6% y en 2008 el 39.9%). Es verdad que los partidos políticos tienen la obligación de promover el voto como principales beneficiarios de este, pero y el ausente IEC, ¿para qué sirve?

Lo mismo sucede con su edificio en ciernes. El pasado 8 de abril el IEC falló a favor del contratista favorito del Gobierno del Estado en las administraciones de Humberto y Rubén Moreira: Efrén Miguel Ayala de la Garza, y le asignó un contrato por 74 millones 699 mil pesos para construir lo que, proyectaban, sería su sede a partir de febrero de 2020 y que debería concluir el 10 de enero. Actualmente, sin embargo, se halla en obra negra.

Justo es decirlo: nunca un órgano electoral autónomo, desde 2001 que nació el IEPCC, ha tenido instalaciones propias. Durante 18 años han pagado alquiler. Siempre cercano al poder, en el último año que gobernó Enrique Martínez (2005) , por ejemplo, Ayala de la Garza se agenció 20 millones 711 mil 289 pesos producto de 10 contratos.

En el sexenio de Humberto Moreira, por su parte, 112 millones 374 mil 533 pesos gracias a 35 transacciones. Inclusive hasta en el interinato de Jorge Torres, cuando cerraron abruptamente la llave luego del desastre financiero, alcanzó obra por 910 mil 114 pesos merced a dos convenios.

Ya con Rubén Moreira en la gubernatura tan solo en la remodelación del Ateneo Fuente (2014) de Saltillo se llevó 32 millones 664 mil 929 pesos. Entre otros 10 contratos sumó 25 millones 673 mil 042 pesos más.

En el mismo IEC, antes del caso que nos ocupa, Efrén Miguel ya era un viejo conocido. Entre junio y julio de 2017 se adjudicó un millón 281 mil 156 pesos a razón de cinco contratos por conceptos que van desde un flete de papelería hasta colocación de internet, líneas telefónicas, red eléctrica, alumbrado y servicios sanitarios, entre otras obras de adecuación a las oficinas que ocupan desde 2016, y por las que pagan 192 mil 597 pesos mensuales de renta.

En 2018 se embolsó 3 millones 82 mil 670 pesos más, merced a tres procedimientos de invitación restringida. En el Tribunal Superior de Justicia del Estado, por su parte, facturó 3 millones 819 mil 276 pesos vía 26 presuntas contrataciones durante la presidencia de Miriam Cárdenas Cantú.

Pero la cereza del pastel llegó el año pasado. El 19 de marzo se publicaron las bases de la convocatoria para la construcción del edificio de cuatro niveles en un terreno que les donó el desaparecido IEPC, cuyo valor en libros es de 6 millones 906 mil 534 pesos. Posteriormente se difundió esta en el Periódico Oficial y a través del sitio web del IEC.

El 22 del mismo mes hubo una “visita de obra”, el 25 junta de aclaraciones, para el 2 de abril se presentó la única propuesta, la suya, el día 8 emitieron el fallo y el 12, ya como “ganador”, formalizó el trato con su firma. Así, en solo 24 días, el IEC adjudicó el negocio al único participante simulando una “licitación pública nacional” que identifican con el número IEC/001/2019. “Contra la resolución del fallo no procederá recurso alguno”, menciona en sus bases de participación.

Así, mientras el Instituto Nacional Electoral canceló su millonario proyecto de nueva sede y reintegró mil 70 millones de pesos a la Tesorería de la Federación en 2017, “derivado de las medidas de austeridad, racionalidad y economía en el ejercicio del gasto”, como consta en el acuerdo INE/JGE13/2017, el IEC amarró un negocio de casi 75 millones de pesos en un plazo de 24 días con uno de sus contratistas favoritos.

Por lo demás, ¿a manos de quién pasaría el inmueble si –de fructificar una iniciativa de Morena que aguarda espacio en la agenda legislativa– desaparecen los Organismos Públicos Locales Electorales de las entidades federativas y el INE atrae las elecciones de todo el país?

Lo que mal empieza mal acaba. Nos quedaría, pues, un mausoleo a la corrupción y el fraude. Una obra insultante y faraónica.



Cortita y al pie

Y aquí es donde llegamos al punto medular de la cuestión: si su función solo es instalar urnas y mamparas, mesas de votación cada tres años, ¿por qué deberían recibir un presupuesto millonario (390 millones en 2020) todos los ejercicios fiscales?

Una reingeniería institucional a las delegaciones del INE en los estados –incluyendo reasignación económica, por supuesto– permitiría que sean estas quienes organicen las elecciones locales, además de ahorrar recursos y evitar la duplicidad de funciones.

Particularmente cuando el rol del IEC queda reducido a un simple organizador de jornadas electorales trianuales.



La última y nos vamos

Ni edificio ni promoción del voto. Que no se olvide: hablamos del IEC, el único organismo público local electoral de los 32 que existen en el país al que le fallaron el PREP y Conteo Rápido (ambas herramientas producto de la tecnología y la ciencia) en una misma elección (2017).

La vergüenza nacional.

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