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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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04 Enero 2019 03:50:00
¡Ni tan súper, los delegados…!
Desde noviembre del año pasado, el Congreso de la Unión aprobó la creación de la nueva figura que fungirá como vínculo entre las secretarías de Estado y los gobiernos estatales: los llamados superdelegados. Según la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, se eliminaron las delegaciones federales en las entidades de la República y se crearon las “coordinaciones generales para el desarrollo de programas”.

Así pues, a estos superdelegados se les atribuyó la función de coordinar e implementar los planes, programas y acciones para el desarrollo integral, funciones de atención ciudadana, la supervisión de los servicios y los programas a cargo de las secretarías, las dependencias y entidades.

Aunque esta representación del Gobierno federal en los estados, no es totalmente nueva, su creación y atribuciones han generado ataques de legisladores y de gobernadores de oposición. Ya desde la presentación de esta figura, los gobernantes opositores los consideraron, más bien, como vigilantes enemigos o supervisores indiscretos.

Lo anterior dado a que estos personajes serán los encargados de evitar los excesos de los gobiernos estatales sobre el destino de los recursos federales, ya que en muchos estados, estos dineros son utilizados para otros temas, muchos de estos políticos; y ejemplos de esto hay muchos.

A decir verdad, la idea parecía ser buena. Y es que el saber que una persona cercana al Presidente estuviese atenta al uso adecuado de los recursos federales en los estados, y que además le mantuviera informado de manera constante al Primer Mandatario de las conductas de los gobernadores y sus políticas públicas era casi un sueño; sin embargo, a los primeros días de mandato, López Obrador reculó y declaró que no serían superdelegados, ya que no podrían inmiscuirse en temas de seguridad, para no violentar la soberanía de los estados, y que tampoco en el tema del presupuesto podrían opinar, ya que consideró que era mejor que este rubro se tratara directamente entre los gobernadores y los titulares de las secretarías, disminuyendo con esto las atribuciones extraordinarias que inicialmente les habían concedido.

Al final de cuentas, resultó que lo único indispensable del trabajo de los superdelegados hasta hoy lo es la realización del bendito “censo del bienestar”, este registro, ordenado por el Gobierno federal en los estados, para ubicar a los posibles beneficiarios de los programas sociales y que es levantado casa por casa por voluntarios denominados Servidores de la Nación.

Entonces, estos menoscabos a su investidura sean quizás la causa por la que el representante del Ejecutivo federal en Coahuila, el abogado Reyes Flores Hurtado, hasta hoy haya sido tibio en sus declaraciones y omiso en sus acciones, ya que hasta el momento nos ha mantenido en la expectativa constante respecto a su línea de trabajo, dedicándose sólo a dar entrevistas con respuestas vagas y carentes de compromiso, postergando día a día su actuar concreto; trayendo como consecuencia que los aún mandamases de algunas delegaciones en nuestro estado, como la SCT e IMSS, sigan decidiendo y acomodando las cosas a beneficio propio, por no decir, que aprovechando esta dilación para acomodar y maquillar el estado real que guardan sus delegaciones. O lo que es lo mismo, ¡ni tan súper, los delegados…!
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