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Brozo el Payaso Tenebroso
Brozo el Payaso Tenebroso
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12 Agosto 2014 03:00:00
¡Ni todas las brujas llevan escoba, ni todas las princesas llevan corona!
¡Chamacos soñadores, jijos de mi última fantasía! Me han llegado correos quejándose y mentándomela que porque ya no cuento esos bonitos y aleccionadores cuentos con los que me ganaba la chuleta, y que podrían servir a las nuevas generaciones pa’ educar a sus chiquitos. Dándome cuenta de que hay lecciones que nunca cambian y que son para tocha la vidorria, me puse a buscar entre todo el bonche de papeles viejos, que es muy grande, y ni se sientan si el que escogí para ustedes no les gusta, de cualquier manguera ahí les va esta cábula que es de mi compadre Estopo y que yo nomás la cuento: Dicen que en los tiempos aquellos en los que amarraban a los perros con longaniza, agarraron al rey Arturo los cuicos del monarca del reino vecino porque andaba de cazador pirata en sus bosques.

El otro rey pudo haberlo matado pues violaba las leyes del reino, pero como si le hubiera dado cran ahí mismo se hubiera acabado el trinche cuento, pues mejor se conmovió y le ofreció la vida si en un año hallaba la respuesta a una simple y sencilla pregunta: ¿Qué quiere realmente la mujer? ¡Órale! Y no se adelanten y digan que ustedes ya saben lo que quieren las viejas, porque eso que ustedes piensan que quieren nomás les da risa, así que la pregunta dejó todo perplejo al joven Arturo y le pareció imposible contestarla porque hasta al hombre más chipocludo y sabio lo haría bolas...

Si rascan en la historia sabrán que el rey Arturo regresó a su reino y empezó a preguntarle a la gente; A los nobles, a los soldados, a las prostitutas, a los sabios, al bufón, pero nadie le pudo decir qué onda y le aconsejaron que mejor consultara a la vieja bruja del bosque, que le dijo que cincho, que sí le decía, nomás con la condición de casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda y su más íntimo amigo. Arturo nomás peló tamaños ojotes y la miró horrorizado, como si fuera requerimiento del SAT, porque la vieja era jorobada y feísima, tenía un solo diente, y despedía un hedor que daba asco, me cai, y no quería pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera esa carga terrible.

Pero al darse color de lo propuesto, Gawain dijo que le entraba porque no era un sacrificio muy choncho a cambio de la vida de su compa y la preservación de la Mesa Redonda. Entonces la vieja bruja soltó la sopa y con su sabiduría infernal dijo: “Lo que realmente quiere la mujer es ser la soberana de su vida”. Con la respuesta que Arturo llevó al monarca vecino, quedó en libertad y se hizo la boda... Ya en la noche, Gawain, estaba preparado para un muy gacho prau, prau esperando a la bruja fea, pero apareció la doncella más hermosa y ensabanable que Gawain había visto en toda su perra vida y él le preguntó qué había pasado. La joven le dijo que como había sido buena onda con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible y la otra mitad con su aspecto chido, pero ¿Cuál prefería para el día y cuál para la noche? ¡Sopas perico! Aquél pos nomás no le hallaba; ¿Quería tener durante el día a una joven adorable para presumirla con sus cuates y por las noches en la cama a una bruja horrible? O ¿Prefería tener de día a una bruja y a una buena nachita pa’ los goces de la vida conyugal?....

Ustedes que tienen una bruja de día y una arpía de noche, ¿qué hubieran preferido?... Gawain, yo creo que zafando el bulto, le contestó que mejor la dejaría escoger por ella misma. Al oír esto, ella le anunció que sería hermosa de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida. Y aunque hay quien dice que vivieron felices pa’ toda su vida, la verdadera moraleja de esta historia es que: “No importa si la mujer es bonita o fea. En el fondo siempre será una bruja”. ¡Ooooorale!
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