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Dan T
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23 Octubre 2018 04:00:00
¡No disparen, soy cardenal!
De repente sentí como si estuviéramos en 1993, que fue el año en que el cardenal Posadas fue asesinado en Guadalajara cuando un comando de narcos lo acribilló tras supuestamente confundirlo con “El Chapo” Guzmán. El domingo hubo una balacera cerca, muy cerca de otro cardenal: de Norberto Rivera. ¿Iban por el cardenal? Esa es la pregunta que hasta los ángeles se hacen, pues quien fuera arzobispo primado de México no dejó el mejor recuerdo. Claro que el hecho de ser un reaccionario cavernario no es motivo para dispararle al cardenal, por lo que algunos sospechan que pudiera ser un asunto, más bien, de negocios relacionados con la Basílica. ¡Ave María Purísima! El colmo es que el propio Rivera en naaada ayuda al decir que no presentará denuncia por la balacera en la puerta de su humilde y cristiana residencia, pese a que un policía murió. El polémico sacerdote vive, se supone, retirado, pues se le acabó el 20 como mandamás de la Iglesia a fines del año pasado; sin embargo, todo indica que sigue muy activo en otros asuntos, que no son precisamente andarle lavando los pies a los pobres ni dándole de comer a los hambrientos. Qué bueno que a Norberto Rivera no le pasó nada, pero sería todavía mejor que el Gobierno de la CDMX investigara a fondo qué diablos, perdón, que santos sucedió y nos dijera si los que dispararon iban por el cardenal y, sobre todo, por qué.

CUANDO TODO SALE MAL

Un día, el dios de Tinder le sonrió a Guillermo y le presentó a la mujer de sus sueños: una espectacular rubia que no tuvo el menor reparo en cenar con él y, esa misma noche, tener una sesión de sexo fenomenal. Lo hicieron de pie contra la pared, de pie contra el lavabo mirándose al espejo; lo hicieron en la cama, en el sillón y solo les faltó en el suelo. También lo hicieron acostados y lo hicieron mientras ella preparaba unos clamatos. Cuando por fin terminaron, se tiraron desnudos en la cama y él se dio cuenta que en la mesita de noche estaba la foto de un hombre vestido con uniforme militar:

–¿Quién es? ¿Tu esposo? –preguntó él sin poder disimular su curiosidad y cierto nivel de celos.

–No, para nada –respondió ella mientras le mordisqueaba la oreja.

–¿Acaso es tu novio?

–No, claro que no –dijo ella sonriendo.

–¿De qué te ríes?

–Me excita que te pongas celoso de alguien que ni conoces.

–Pero cómo quieres que no me ponga celoso, si acabamos de hacer el amor de manera increíble, creo que me estoy enamorando y ahora descubro que hay un hombre en tu vida. A lo mejor te parece que soy muy machista, pero pues sí, soy un hombre a la antigua y no te quiero compartir con nadie. Por favor, dime: ¿es tu papá?, ¿es tu hermano?

–¡cómo crees, tontito! Soy yo antes de la operación.

A veces las cosas no salen como uno quisiera, pero Enrique Peña Nieto exagera. No conozco un político más salado que el querido Quique, el rey del humorismo blanco. Yo creo que si Peña entrara a un concurso de salados, perdería por pura mala suerte. Es obvio que el Presidente no se ayuda mucho, pero la realidad es que su vida es como la catsup en botella: nomás no le sale. Ayer estuvo en una reunión de empresarios, le rindieron homenaje a Miguel Alemán y, de pronto, les pidieron que se tomaran una selfie junto con el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo. Y ahí va Peña: le dan el celular, sonríe y se toma la selfie. Lo que nunca vio es que la funda del celular decía con grandes letras: AMLOVE. ¿En serio? De 500 celulares que había a su alrededor, ¿le tenía que tocar justo ese? Una de dos: o Peña tiene muy mala suerte... o está rodeado de puros ojetes.

¡Nos vemos el jueves!
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