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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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22 Octubre 2009 03:50:14
No entendieron
Pues los diputados del PRI decidieron los impuestos sin entender lo que ocurre. Para ellos, resultó más importante su propia interpretación de lo que los votantes quieren que las necesidades de esos votantes

No pudieron comprender que la situación financiera del gobierno mexicano es sumamente delicada, y que posponer decisiones difíciles es un riesgo innecesario. Para ellos, la posible interpretación de la contribución del 2% como un IVA a alimentos y medicinas fue determinante.

No fueron a preguntarle a sus votantes, ni nada por el estilo, sino simplemente supusieron que había un riesgo de que alguien pudiera interpretar la nueva contribución como un incremento al IVA, o mejor dicho, como una extensión de ese impuesto a alimentos y medicinas. Y ese riesgo les pareció mayor, es decir más importante, que la posibilidad de una profunda crisis financiera en los próximos meses.

Lo que no han comprendido los legisladores, y muchos mexicanos, es que una época ha terminado. Se acabó el petróleo, y ya no podremos financiar nuestros gastos con los ingresos que éste generaba. La producción todavía alcanza para nuestro consumo interno, y podemos aún exportar, pero cada vez menos. Pero ahora tenemos que financiar nuestros gastos con impuestos, y esto no había ocurrido desde hace 45 años, de forma que nadie puede recordar cómo hacerlo.

Pero sin intentar recordar nada, ni preguntar nada, el PRI simplemente ajustó todos los números que pudo (crecimiento, precio del petróleo, déficit) y elevó el IVA en un punto, haciendo evidente que nunca entendieron la oportunidad que la contribución del 2% les ofrecía. Lo interpretaron siempre como si fuese un IVA, y por eso su propuesta. No vieron que esa contribución les ofrecía la posibilidad de financiar adecuadamente al gobierno sin enfrentar a sus votantes ni a sus documentos básicos. Y al no verlo, pusieron en riesgo a la economía nacional, y con ello a sus posibilidades de regresar a la presidencia.

Fuera de esa contribución, las demás propuestas del Ejecutivo fueron aprobadas, algunas con pequeños ajustes. Pero no tienen mucha importancia. Es cierto que dan recursos, pero ninguna de estas propuestas modifica la estructura fiscal, lo que sí hacía la contribución, porque permitía ampliar la base de recaudación. Nos permitía a todos los mexicanos, ricos y pobres, apoyar el desarrollo nacional, en contra de la discriminación flagrante del IVA actual, que impide a quienes menos tienen aportar para su propio beneficio y lograr con ello que los que más tienen aporten aún más.

Al no aceptar esta contribución, el PRI se complica la vida solo, porque dentro de unos meses, cuando sea evidente la necesidad de recursos, y cuando quede claro que no hay manera de sacar las cuentas de 2011, ya no podrá aceptar con facilidad un impuesto general, o una contribución, al haber rechazado la que hoy se proponía. Por el contrario, de haber aceptado el 2%, esto le hubiese abierto la posibilidad, en unos meses más, de alterar la relación entre esta contribución y el IVA, sin por ello enfrentar ni a sus votantes ni a sus documentos básicos, como decíamos. Pero no lo hicieron, y en unos meses veremos los resultados.

Pero hay otro tema que vale la pena comentar acerca de la aprobación de la Ley de Ingresos en la Cámara de Diputados, y es la toma de tribuna de parte de un grupo de diputados, muy pequeño, cuya capacidad de comprender parece totalmente nula. Aunque se entiende que un legislador debe tener toda la libertad de expresión posible, y por ello el fuero especial, que estrictamente se limita a las opiniones, no parece razonable extender esta libertad de expresión a la libertad de bloqueo de las actividades parlamentarias.

Es una muy perversa confusión, que ese movimiento autodenominado de izquierda utiliza con frecuencia. En su opinión, bloquear a los demás es una simple expresión, aunque sea una flagrante violación a los derechos de los demás, y una provocación, porque no se puede impedir la acción de los demás si no es ejerciendo violencia, aunque parezca pasiva. Y esta violencia no es libertad de expresión, sino un intento golpista.

Lo único que lograron fue posponer por unas horas las decisiones, y es lo único que lograrán, además de enajenarse la voluntad de los votantes, ya pocos, que tienen. Allá ellos, pero sería muy útil empezar a considerar acciones en contra de estas provocaciones, que no son libertad de expresión, sino abuso de la paciencia de los demás.

Pero el tema fundamental es la tremenda irresponsabilidad de los diputados priístas, que no han podido comprender lo que ocurre en la realidad, y que han dejado pasar una gran oportunidad para resolver problemas que serán inmanejables en el futuro. Un futuro muy cercano, previo a 2012, que puede cancelar nuevamente las posibilidades de este partido de regresar a Los Pinos.

Pero, como decíamos al principio, no estamos entendiendo lo que pasa: ni corregimos la estructura fiscal como deberíamos, ni ordenamos la vida política nacional, ni tomamos las decisiones que son cada vez más urgentes.
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