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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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04 Agosto 2019 03:59:00
No es un país serio
La frase se le atribuye al doctor Demetrio Sodi Pallares, destacado especialista en electrocardiología y bien recordado maestro de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Se cuenta que en cierta ocasión uno de sus alumnos le planteó un problema surgido debido a la falta de congruencia entre las promesas del Gobierno y la realidad. Con flema británica, el doctor Sodi le aconsejó: “No se quiebre la cabeza, tome usted en cuenta que México no es un país serio”.

Años antes, André Bretón había descubierto rasgos marcadamente surrealistas en el devenir cotidiano de México. Sodi y Bretón, el médico y el escritor, coincidieron en sus apreciaciones, cuya pertinencia es demostrable en forma cotidiana.

El más reciente acontecimiento que avala la falta de seriedad de la sociedad mexicana ha sido la sorprendente y risible noticia sobre el reconocimiento hecho –un doctorado honoris causa, ni más ni menos– a la conductora de televisión Laura Bozzo, quien dirige programas que hacen equilibrio entre lo obsceno y lo nauseabundo.

El doctorado se lo otorgaron dos instituciones fantasmales, el Claustro Universitario y el Centro Universitario Inglés, que son seguramente –se vale sospechar– organismos dedicados a la venta de títulos académicos honoríficos. Hay varios similares funcionando en el país.

Hasta allí la cosa provoca hilaridad, pero el asunto se torna irritante al darse a conocer que la ceremonia de imposición de togas y birretes se llevó a cabo ¡en el recinto del Congreso de la Ciudad de México! Con Bozzo recibieron el honoris causa dos diputados de la legislatura capitalina cuyos merecimientos los conocerán, si acaso, en sus respectivos domicilios.

Resulta inaudito, pero también desalentador, que los señores representantes de los pobladores de la capital de la República se dediquen a organizar tales circos, como si no estuvieran ya bastante desprestigiados.

La señora Bozzo, alguna vez acusada de varios delitos en su país de origen, se hizo merecedora del título por su lucha en pro de las mujeres. Esto quizás porque en algunos de sus programas se dedica a exhibir y ridiculizar a maridos desobligados o infieles. ¡Vaya con la feminista!

Pero, ¿qué se puede esperar en un país donde el hombre que estranguló el tráfico de la Ciudad de México con un plantón de varias semanas en el Paseo de la Reforma, ahora no tiene empacho en defender la “ley garrote” de Tabasco, la cual criminaliza lo que él hiciera tantas veces a escala monumental?

¿O acaso les parece serio que el mismísimo Presidente de la República lance las campanas al vuelo porque el crecimiento de la economía alcanzó un deprimente 0.1 por ciento? Lo único que impidió que se brindara con champaña por tal triunfo en la conferencia mañanera fue el respeto al estricto régimen de austeridad. Sin embargo, poco faltó.

¿Y qué me dicen de la ocurrencia de los señores diputados estatales de Baja California, quienes en un gesto de generosidad le regalaron al candidato electo al Gobierno tres años más de mandato? Los bajacalifornianos lo votaron para un periodo de dos años, los cuales les parecieron pocos. Ellos no son cicateros.

¿Y la Constitución, apá? No sueñe: las constituciones funcionan en los países serios. Aquí, los diputados capitalinos prestan la casa del pueblo para que Laura Bozzo se doctore y sus homólogos bajacalifornianos, quienes juraron defender la Constitución, se la pasen por el arco del triunfo.

Tiene razón, doctor Sodi Pallares.
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