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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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07 Diciembre 2010 04:04:34
No se cae
El indicador consiste en una cifra que se encuentra entre cero y 100 unidades, que apunta a un crecimiento industrial cuando supera los 50 puntos, y a una contracción en caso contrario. El IMEF ha construido este indicador para México, y existe desde enero de 2004, con un desempeño bastante bueno.

En los últimos meses, el IMEF estimaba que la actividad económica (o más específicamente, industrial) presentaba señales de desaceleración. Después de un par de meses muy buenos en marzo y abril, desde mayo el indicador se mantenía por debajo de los 54 puntos, y el dato de septiembre llegaba ya a los 52.5.

En octubre hubo una pequeña mejoría (53.2 unidades), pero ahora el dato de noviembre resulta espectacular: 54 puntos. De hecho, el IMEF titula su boletín con la frase: “la economía muestra un dinamismo inesperado”. Es decir, en contra de lo que parecía ya una tendencia al estancamiento, hay señales de que noviembre fue un mes fuerte.

Esta buena señal coincide con lo que el reloj económico de INEGI apunta en su último dato, que es al mes de septiembre, en donde el indicador coincidente estaba en terreno de expansión, como lo había estado desde junio, pero ahora también el indicador adelantado regresó a esa área, después de haber pasado varios meses (también desde junio) en el espacio de desaceleración. Y aunque no tenemos el dato aún de octubre en este indicador adelantado (porque falta aún el tipo de cambio real), todo indica que estaremos también en ese mes en terreno de expansión.

Para el indicador coincidente, hay sólo tres de seis datos para el mes de octubre, pero todos positivos, y los tres que faltan (actividad industrial, actividad económica, y ventas al menudeo) muy probablemente serán igual de positivos. Para noviembre no hay todavía ningún dato, por eso el indicador del IMEF resulta pertinente. Si bien no nos indica el comportamiento de toda la economía, sino sólo de la industria, es de gran ayuda para confirmar la otra información que INEGI aporta en su indicador coincidente.

Con esta información, prácticamente ya terminando el año, me parece que es ya un hecho que el promedio de crecimiento en el año superará los 5 puntos, así sea por una centésima. Un muy buen crecimiento que si bien no anula por completo la caída del año pasado, de más de 6 y medio, nos acerca un buen trecho en esa recuperación. De confirmarse el próximo año el crecimiento de 3.5% que estiman los menos optimistas (incluida esta columna), para mediados de año habremos ya recuperado la actividad económica que teníamos en 2008.

Para los que gustan del vaso medio vacío, esto significa tres años perdidos, y con el crecimiento poblacional que tenemos ahora (porque, como sabemos, hubo 4 millones más de mexicanos que no esperábamos), el ingreso por habitante estará todavía por debajo del máximo alcanzado en 2007. Efectivamente, así será.

Este comportamiento positivo de la economía (que no hace milagros, y por eso nunca se llena el vaso), es percibido por la población de forma que la confianza del consumidor se encuentra en niveles de 90 puntos, que no se veían desde mediados de 2008, cuando empezó a percibirse la inminente crisis, y la confianza de los consumidores se desplomó de los niveles superiores a cien puntos que se veían desde 2005.

La confianza del productor, en cambio, se encuentra en 102 puntos, un nivel que nunca antes había alcanzado (el indicador existe desde 2004, tampoco es tan antiguo).

Es decir que si bien los consumidores ven las cosas bien, los productores las ven con mucho más optimismo.

Y ese optimismo tiene fundamentos, como lo muestra la información de INEGI e IMEF que hemos visto, pero también tiene efectos, en el sentido de incrementar las posibilidades de inversión frente a un futuro que se percibe mejor que el presente.

Indudablemente, la economía mexicana tiene muchos problemas, y muchos obstáculos que nos impiden crecer como deberíamos. También es cierto que, sin importar el nivel del crecimiento que alcancemos, habrá quienes no cosecharán, y habrá quienes no podrán mejorar su nivel de ingreso. Por eso siempre puede despreciarse cualquier buena noticia con el argumento de que es insuficiente. Pero después de una crisis global como la de 2009, y frente a las tragedias que están sufriendo países como Grecia e Irlanda, no me parece nada malo lo que está ocurriendo en México. Incluso en comparación con Estados Unidos, que no logra reducir su desempleo, las cosas van bien en nuestro país.

Ahora, si queremos que vayan mejor, pues habría que tomar las decisiones necesarias para ello, que en muchas ocasiones hemos descrito aquí. Así que, para los que prefieren el pesimismo y la negatividad, enmascaradas de realismo, habrá mucho en los siguientes años para que “llenen su tenatito”. Para los demás, que preferimos ver lo positivo y enfatizarlo, tal vez haya menos. Pero lo que haya, se lo platicaré con gusto.
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