×
Dalia Reyes
Dalia Reyes
ver +
Comentarios a: [email protected]

" Comentar Imprimir
08 Julio 2019 04:01:00
No soy yo
El año pasado sucedió por última vez; los cinco meses transcurridos del presente, ni una sola ocasión he reunido lo suficiente para compartirlo. El futuro parece parco y sin chiste: ya no hay mucho para ver en Facebook.

Fernando Savater lo dijo hace poco y millones de personas abrimos la persiana a una explicación latente en el aburrimiento que nos provoca hoy en día recorrer las infinitas páginas de la red social. Él se siente defraudado, pues puso su férrea esperanza en un espacio en donde la humanidad comunicaría cuanto conocimiento hubiese acumulado en su historia social e individual. Sucedió, sin embargo, que muy pronto se recurrió a retratar el taco y presumir sus consecuencias orgánicas tras ser consumido. Bien pronto se nos acabó el cúmulo cognitivo.

Solía, eventualmente, compartir con ustedes una selección de los textos breves y profundos compartidos en mi muro de Facebook. Debatía entre la selección de unos y otros, pues el espacio de este artículo es breve; hoy, en cambio, la breve cantidad de lo valioso se debate entre uno y a veces.

Yo tengo el dilema moral al preguntarme si acaso soy yo quien provoca semejante hastío entre mis amigos virtuales, que sobrepasan apenas un centenar. Quizá no sea yo, son ellos los que agotaron su creatividad; qué tal si se trata de un egoísmo recién cultivado y las amistades electrónicas prefieren quedarse con lo más interesante para sí mismos.

El egoísmo –pensado como privacidad– sería una buena noticia, pero a medias: sí hace falta pasar por un tamiz lo público y lo privado. Tal vez sería preferible que cada uno se quede con sus tacos personales y el resultado orgánico y, mejor, nos comparta ese poema que se guardó, el documental atesorado, la idea ecológica emergente o un sarcasmo elegante y bien logrado.

No quiero sus comidas ni sus pasteles de cumpleaños; prescindiría de sus perros y sus trayectos al trabajo. Es mucho pedir mejor sus reflexiones y sus abrazos escritos en enunciados; sus descubrimientos en el viaje diario y sus trucos para sobrevivir al ajetreo diario; sí que lo es, pero igual se los pido.
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5