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Dan T
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11 Junio 2019 04:00:00
Nomás la puntita, Marcelo
Al terminar el séptimo round, el boxeador apenas sí pudo llegar a su esquina. Su contrincante le estaba poniendo una paliza tremenda, por lo que ya tenía ambos ojos prácticamente cerrados y las piernas apenas si podían sostenerlo.

Al verlo tan madreado y a punto de caer, su mánager le propuso pedir paz y conceder la derrota:

–Te ves muy mal, campeón, ¿quieres que le aviente la toalla y ahí muere?

–¡Ay, no por favor! No se la avientes, mejor dásela en la mano: no se vaya a enojar más.

Me acordé de la historia del boxeador por la “exitosa” negociación que encabezó Marcelo Ebrard con Donald Trump o Trun, como le dice AMLO.

De acuerdo con el investigador sobre conflictos México-Estados Unidos, el doctor Pocho Moja Doh, el resultado del acuerdo con Washington puede resumirse en una sola frase: nos la metieron doblada.

Sin duda se trata de una expresión sumamente académica, que explica la forma en la que el Gobierno gringo pasó por encima de la Cuarta Transformación.

Como bien dice Ebrard, hubiera sido peor que nos impusieran los aranceles con los que nos amenazaba Trump. Por supuesto que en eso tiene razón el canciller. Sin embargo, a ver si no sale más caro el ganso que las albóndigas.

Para empezar, la dichosa Guardia Nacional ahora tendrá que darle prioridad al sureste de México, no para atrapar huachicoleros, ni para combatir la inseguridad, sino para detener a los migrantes que pretendan llegar a Estados Unidos.

Dice el Gobierno: “No es problema porque ya estaba previsto desplegar a la Guardia Nacional en todo el país”. Pues sí, pero no es lo mismo desplegar 6 mil elementos para que atiendan las necesidades de los mexicanos, que ponerlos al servicio de los gringos.

Porque esa es la triste realidad: la misión de la Guardia Nacional será hacer lo que ordena Trump, que es detener a los migrantes. Y eso significa que, con todo lo que nos puede doler (le dolió más a Ebrard), realmente vamos a pagar el muro que quería Donald, nomás que en lugar de pagarlo en la frontera norte, de ladrillos y cemento, lo vamos a pagar en la frontera sur con uniforme y botas militares.

Y ahí no acaba la cosa: según Trump hay algunos aspectos secretos –sí, secretos– del acuerdo con México, que se darán a conocer después. ¿Cuáles son? Según Marcelo y AMLO, no hay letras chiquitas, sin embargo el propio Trump y su vicepresidente, Mike Pence, ya nos dieron algunas pistas.

El gordito naranja de la Casa Blanca dice que México va a comprarle a los agricultores norteamericanos “grandes cantidades” de productos del campo. ¿Y la soberanía alimentaria? ¿Murió por la patria? Por lo que se refiere a Pence, el hombre blanco más blanco que la leche (no saques conclusiones todavía) reveló que el Gobierno de López Obrador instalará retenes a todo lo largo del país, precisamente para frenar a los migrantes, por si logran colarse.

O sea que con los centroamericanos va a pasar un poco lo mismo que con las drogas que vienen de Sudamérica: le vamos a hacer la chamba a los gringos, evitando que lleguen a su país y dejándolos aquí en México. Lo único bueno de todo esto es que hace poco se aprobó una reforma que concede a las trabajadoras domésticas el acceso a la seguridad social. Y como ahora somos las chachas de los gringos, ¡ya la hicimos!
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