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Eduardo Brizio
Eduardo Brizio
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El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción. Correo Electrónico: [email protected]

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12 Febrero 2010 04:04:39
Nos rasgamos las vestiduras
Muchos hechos de violencia protagonizados por futbolistas están a la orden del día, pero sólo se actúa en casos extremos

No pretendo ser alarmista, estimados lectores, simplemente pretendo establecer algunos criterios de juicio, utilizando al balompié como ejemplo, respecto a lo que nos está ocurriendo como sociedad.

El pasado fin de semana, mientas se disputaba la jornada 5, en la División de Ascenso, en el partido Pumas Morelos vs. Dorados, al minuto 10, Rubén García, con el número 5 en los dorsales, le hizo una entrada violentísima a mi querido amigo Fernando Morales, lesionándolo de gravedad extrema, fracturándole la tibia y el peroné; tanto así, que el zurdito universitario tuvo que ser intervenido quirúrgicamente.

Lo más grave del asunto fue que el silbante Humberto Mauricio Cruz se limitó a pintar de amarillo al agresor. Los norteños repartieron leña a más no poder; baste mencionar que en total, fueron ocho los jugadores de Dorados que fueron amonestados. Actos violentos, en que la crítica nos pide ser comprensivos e indulgentes, ya que se trata de un viril deporte.

Durante el mismo fin de semana, todo parece apuntar (aunque Jesús Corona lo niegue) a que el cancerbero de La Máquina Celeste, se vio involucrado en una agresión a Julio César Rivera, en el estacionamiento de un bar de Guadalajara, propiedad de un familiar del guardameta azul; tanto así, que el caso ya se encuentra en manos de la justicia estatal en Jalisco. Como se trata de un famoso “deportista”, quizá la ley se muestre indulgente con él. Sin mencionar que se trata ya de un caso extra cancha, de violencia extrema.

Del mismo modo, una vez expulsado del partido Santos vs. Atlas, celebrado en la Comarca Lagunera, el portero rojinegro Mariano Barbosa se dirigió a Gustavo Lavilla, directivo de los “Guerreros” diciéndole: “¡Te voy a matar!”.

Casi me voy de espalda cuando he leído a varios líderes de opinión del futbol mexicano aseverando: “Se está exagerando con el argentino”, que “en el cono sur es una forma normal de expresarse”. Puede ser que tengan toda la razón del mundo, lo único malo para el meta Barbosa, es que su “coloquial” forma de enunciar la frustración, constituye un delito en el estado de Coahuila, en donde ocurrieron los hechos. Otro hecho extra cancha, impregnado de violencia absoluta, en donde algunos inconscientes solicitan para Barbosa ser indulgentes.

¿Qué nos pasa?, todo esto me lleva a concluir que si no se trata de un caso extremo como el de Salvador Cabañas, existen algunas mentecillas calenturientas que se atreven a pedir indulgencia contra aquellos que violan las leyes de urbanidad que rigen la convivencia universal; pero el día que ocurre una tragedia, todos... nos rasgamos las vestiduras.

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