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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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19 Abril 2019 03:00:00
Nuevo sindicalismo: más de lo mismo
Aunque usted no lo crea, la democratización sindical, fue el principal argumento que utilizaron los legisladores, para aprobar en días pasados, la nueva Reforma Laboral, lo anterior en materia sindical; Sin embargo, para quien esto escribe, esta ley poco aporta en su articulado que nos pueda llevar a concluir que efectivamente podrá lograrse tal objetivo.

Y es que de entrada, esta nueva ley obliga a la creación de un órgano único federal de conciliación y registro de sindicatos, según se establece en su Artículo 590, con el que se declara al Ejecutivo federal, como el único facultado para autorizar, registrar y controlar a los sindicatos del país.

Es decir, que con esta nueva Ley Laboral, se termina con la posibilidad, de que dentro de las juntas de conciliación y arbitraje, según su ámbito de competencia federal o local, haya una unidad encargada del registro de contratos colectivos y de asociaciones sindicales independiente, o por lo menos diferenciada de los niveles de Gobierno.

Con lo anterior, se puede concluir, que al concentrarse en un organismo dependiente del Ejecutivo federal este registro de sindicatos, se corre el riesgo de que vuelva el sindicalismo corporativo, del que tanto echó mano el régimen priista de antaño y que sirvió como instrumento de poder político para lograr apoyos económicos, votos y hasta mano de obra gratuita en las campañas políticas. Quien dude de lo anterior, que se remita a la historia de nuestro país.

Aunado a lo anterior, en la citada reforma laboral también se contempla la posibilidad de que sea el Estado quien sancione o apruebe los contratos colectivos de trabajo, esto en contravención a los acuerdos internacionales de libertad sindical, que buscan sacar las manos del Estado en las negociaciones obrero patronales, puesto que puede incidirse en dichas negociaciones para implementar objetivos gubernamentales.

Asímismo, en esta nueva Ley Laboral, se deja de contemplar la posibilidad de que en la valoración de un Contrato Colectivo de Trabajo, se puedan escuchar las voces de los representantes sindicales y de los patrones, es decir que ahora será solo menester del Estado el aprobar o no las condiciones laborales de los trabajadores, esto sin conocer el punto de vista del sector obrero y del patrón.

Por último y por si lo anterior fuera poca causa de depresión por desilusión, me permito manifestar que en esta nueva ley laboral, no encontré un articulado específico que me permitiera confirmar que con la misma, efectivamente los trabajadores de México podrán terminar con líderes vitalicios encumbrados gracias al poder político y a sus ligas con partidos.

Entonces y sin duda, lo anterior descrito, es la causa principal por la cual, hasta el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, consideró oportuna esta reforma.

La advertencia está dada, por lo que a los coahuilense solo nos resta esperar que en próximos días, líderes sindicales locales vitalicios, por lo menos de la CROC y CTM, salgan a defender esta supuesta reforma garantista y libertadora de la que tanto ha presumido nuestra nueva clase política y que sin duda solo viene a darnos, más de lo mismo.


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