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Lorena Carrillo
Lorena Carrillo
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29 Agosto 2020 04:00:00
Ojalá se encuentre la cura
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Las operaciones que realiza Aeromar han cambiado con la pandemia. Antes de que la enfermedad afectara la vida de los ciudadanos y de las empresas de todo el mundo, los vuelos de los lunes llegaban, por lo general, a su máxima capacidad y el resto de la semana, aunque había pasajeros el número disminuía y el vuelo de regreso de los viernes era el más ocupado.

Ahora, al paso de los meses la ocupación del vuelo varía, hay lunes que llegan pocos viajeros y la situación parece que no va a volver a ser la de antes de la pandemia, por mucho tiempo, ya que las empresas implementaron nuevas formas de atender a sus clientes en esta ciudad y obviamente les da buenos resultados y les disminuye los costos.

Ojalá y en unos cuantos meses se encuentre la cura para la enfermedad y las empresas vuelvan a mandar a sus ejecutivos a dar atención personalizada a sus clientes y Aeromar vuelve a tener sus vuelos con cupo completo.

Visita

Eduardo Rodríguez Nájera llegó el en vuelo de Aeromar y mientras esperaba que llegaran por él comentó que estará unos días por estas tierras, ya que viene a visitar a un primo.

Comentó que ya ha venido en otras ocasiones, así que no le extrañaron las altas temperaturas que se registraban a pesar de que aún no eran ni las 10:00 de la mañana.

Creciendo

Frank Anderson y Ana Cristina Zarazúa Barroso estuvieron en el Aeropuerto Internacional Piedras Negras para recibir, como lo hacen de manera habitual, los peces que les envían de la Ciudad de México para proveer su negocio denominado Peces Acuña.

La pareja residente en Ciudad Acuña, recibe cada vez una mayor cantidad de peces de distintas especies, ya que a pesar de la pandemia su negocio va viento en popa, a grado tal que ya están pensado en ampliarse, o más bien construir en un predio ubicado en una dirección cercana a donde se encuentran en este momento.

Entrenamiento

Hace días llegó al Aeropuerto Internacional Piedras Negras una perrita que pronto se ganó el cariño de varias personas de la terminal aérea que no dudaron un momento en darle algo de comer.

Uno de los jóvenes revisores del equipaje, es uno de los consentidos de la perrita, que no duda en jugar un poco con él en cuanto lo ve y se pone seria cuando el joven le trata de enseñar a obedecer algunas indicaciones.
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