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Rodolfo Naró
Rodolfo Naró
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Rodolfo Naró, nació en Tequila, Jalisco, el 22 de abril de 1967. Es autor de varios libros de poesía, casi todos reunidos en la antología Lo que dejó tu adiós (2016), así como de las novelas El orden infinito (2007), finalista del Premio Planeta Argentina 2006, Cállate niña (2011) y Un corazón para Eva (2017). Twitter: @RNaro

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04 Enero 2019 03:57:00
Ordesa
“Ordesa es el resultado de una hazaña verbal en la que las oraciones gramaticales se despliegan ante los ojos del lector al modo de un grupo de fuerzas especiales dispuestas a conquistar un nido de ametralladoras”. Esto escribió Juan José Millás el pasado 15 de diciembre en Babelia. El suplemento de libros de El País la declaró, por votación de 40 expertos, la obra más destacada de 2018 en España.

Hace unos meses, Ramón Córdoba, editor de Alfaguara me regaló un libro que le había llegado de Madrid. “Poeta, a ver qué te parece”, decía la nota que lo acompañaba. Un par de semanas después, el 12 de junio, le escribí diciéndole que era uno de los mejores libros que había leído en muchos años.

Le dije: Ordesa, de Manuel Vilas, es un laberinto emocional sin escape, al leerlo uno se siente vulnerable y se confronta.

Más que una autobiografía, Ordesa, es un libro de encuentros con los padres, la familia, el amor, la enfermedad y el deterioro; el dolor de la muerte, las afinidades con la pareja y la inevitable ruptura; el temor a ser padre y enfrentarse a la vida.

Es el testimonio de alguien que se atreve a contar desde la profundidad de nuestro silencio las verdades de la vida que, al final, son universales: el miedo, el dolor, la pérdida.

Vilas nos ayuda a nombrarlas. En las páginas de Ordesa, el lector se encontrará consigo mismo.

También le dije que el libro era para aquellos lectores que creían que estaban solos en el mundo. Ágil, profundo, reflexivo, con bastantes elipsis que daban contexto. Sencillo y a veces poético, engancha desde la primera página con frases como: “Ojalá pudiera medirse el dolor humano con números claros y no con palabras inciertas” o “La caída antes de la caída” o “El diablo está en esta casa”.

Ordesa es un libro que le dio la vuelta a la autobiografía.

Se nota que Manuel Vilas conoce el universo de las palabras. Cualquier pretexto es bueno para andarse por las ramas y “meditar” sobre el sol, el verano, la enfermedad, la soledad.

Se agradecen sus reflexiones, le dije a Ramón y cité un ejemplo: “Sin familia sólo eres un perro solitario. A los perros solitarios los maltratan, los ahorcan en las tapias abandonadas de cualquier camino; allí, en cualquier pared desvencijada de la que emerja una viga, los ahorcan, porque su soledad da mal ejemplo”.

El oficio de poeta de Vilas acierta en cada capítulo, revelando una anécdota chusca o trágica con naturalidad. Además, otra virtud de Ordesa, que toma el nombre de la provincia donde nació Manuel Vilas, es que puede leerse como el lector quiera, no necesariamente de principio a fin. Como los libros de poesía, el lector al azar puede abrir el libro y engancharse con sus páginas.

Eso me parece un gran acierto. Concluí.

Meses después, mi lectura coincidió con la de 40 críticos, libreros y escritores, entre ellos el español Juan José Millás, que cerraba su artículo en Babelia afirmando: “Manuel Vilas describe con palabras nuevas, ordenadas de una manera insólita, lo que habíamos sido y aquello de lo que pretendíamos salvarnos.

Ordesa se puede leer como la carta del náufrago que esperábamos desde hacía años”.
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