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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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15 Marzo 2020 04:00:00
Pandemia
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La situación económica del país pende de un hilo… uno muy delgado y debilitado. Que quede claro: no nos alegra el fracaso, incluso cuando era altamente previsible. Sin embargo, ningún mexicano debería sentirse feliz por lo que nos está sucediendo, todo lo contrario, tendría que experimentar una gran preocupación. Sobre todo, por lo que la pandemia del coronavirus ocasionará las próximas semanas en el mundo y que sacudirá todavía más a nuestros frágiles mercados.

Que el presidente Trump haya suspendido los vuelos hacia los Estados Unidos desde Europa, exceptuando Inglaterra, es una muestra de lo que va a suceder a nivel global con la industria del turismo. Las líneas aéreas, los hoteleros y restauranteros en el mundo, ya reportan miles de millones en pérdidas. Y todos sabemos lo que los turistas significan para nuestro país. Estamos hablando de 8.7% del PIB. ¿Cómo vamos a responder ante la crisis?

Por supuesto que una opción sería la de recibir nosotros los vuelos (solo algunos, porque, recordemos, no tenemos aeropuertos suficientes). Pero ¿en verdad estaríamos dispuestos a poner en riesgo a la población entera solo para ganar unas cuantas monedas más? ¿Hasta qué punto le conviene a México ignorar las advertencias de la OMS?

El problema de nuestra economía es que ya estaba mal antes de la pandemia.. Pero, esa es una cuestión (que no hay que olvidar, para que luego no se diga algo tipo: “de no haber sido por el coronavirus”) y otra muy distinta es no entender que de no implementar filtros para el ingreso a nuestro país, la enfermedad pondrá en cuarentena a una parte grande de la población que, como consecuencia, dejará de realizar sus labores productivas. ¿Si recuerdan que no crecimos y que este año el pronóstico es menor a 1 por ciento?

Pongámonos en estos términos: en este momento, resulta de máxima prioridad disminuir el ritmo del contagio. Pero, no solo hay que hacerlo por cuestiones de la economía nacional, sino también, por la delicada situación que ya de por sí atravesaba el sistema de salud en México y que no puede resolverse de la noche a la mañana.

¿Qué pasa si más del 15% de la población se contagia de manera simultánea en ese periodo que señalan los expertos del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM, entre el 20 y 30 de marzo? ¿Cómo los vamos a atender? ¿De qué forma se garantizará que podrán tener acceso a los medicamentos necesarios?

Me preocupa mucho observar que no se está abordando el problema con la debida seriedad. Me parece grave que se puedan anteponer intereses políticos a cuestiones tan básicas como la salud de la ciudadanía. En situaciones de normalidad la economía estaba mal y ahora, con la crisis mundial que se avecina hay muy poco espacio para el optimismo.

La pandemia, espero, contribuirá a que muchos cambien sus hábitos de salud. Ojalá y la gente se acostumbre a lavarse las manos, a cubrirse correctamente cuando tose o estornuda y a desinfectar correctamente las superficies de contacto frecuente como las perillas de las puertas. Pero ¿cambiarán sus hábitos quienes están tomando las decisiones más importantes para el país?
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