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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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11 Diciembre 2019 04:07:00
Pánico climático
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La COP25, la 25 Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático que se está llevando a cabo en Madrid, ha sido dominada por Greta Thunberg, una intensa activista sueca de 16 años que se ha convertido en un verdadero fenómeno mediático. La adolescente sostiene que las inclemencias del clima ya están devastando al planeta: “la gente está sufriendo”. Como un Savonarola moderno, predica la inminente destrucción del mundo si no enmendamos el rumbo.

Muy pocos cuestionan ya el hecho de que la Tierra se está calentando y que las emisiones de carbono por actividad humana son la razón principal de este proceso. De esta realidad comprobada científicamente, sin embargo, se ha pasado a una retórica desbordada que pregona el fin del mundo si no se toman medidas inmediatas que detengan todas las emisiones de carbono. Thunberg es apóstol de esta nueva religión, como una Juana de Arco contemporánea comprometida con la causa de la salvación de un mundo que se niega a escuchar.

La cobertura de los medios de comunicación ha ayudado a generar la idea de que el planeta se encuentra al borde la desaparición. Cada vez que se registra una tormenta, una inundación o una contingencia meteorológica, los pontificadores advierten que estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático y sostienen que los daños por estos fenómenos son cada vez más mayores. El problema es que no lo son. La ciencia demuestra, por ejemplo, que las pérdidas humanas y económicas por inundaciones o eventos climáticos no solo no están aumentando, sino que están disminuyendo de manera dramática.

Lo anterior queda de manifiesto en el estudio Empirical Evidence of Declining Global Vulnerability to Climate-Related Hazards, de Giuseppe Formetta y Luc Feyen el cual ha sido publicado en Global Environmental Change, una publicación de Elsevier con contenido evaluado por pares científicos. “Los resultados evidencian una clara tendencia descendente en términos de vulnerabilidad tanto humana como económica, con tasas promedio globales de mortalidad y de pérdidas económicas que han descendido en 6.5 y casi 5 veces, respectivamente, entre 1980-1989 y 2007-2016. Mostramos también una clara relación negativa entre vulnerabilidad y riqueza, que es más fuerte en los niveles más bajos de ingreso”.

Thunberg ha sostenido que el crecimiento económico y la prosperidad no importan en el esfuerzo por enfrentar el cambio climático. “Estamos en el principio de una extinción masiva –dijo con su furia característica en septiembre en la Cumbre sobre la Acción Climática 2019 en Nueva York– y de lo único que ustedes hablan es de dinero y cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno”. Las medidas que propone esta activista, y que implicarían una casi total prohibición de las actividades que generen emisiones de carbono, llevarían inevitablemente a un desplome económico que empujaría a miles de millones de personas en el mundo a la pobreza extrema o la muerte por hambre.

El estudio de Formetta y Feyen, como otros que se han dado a conocer recientemente, subraya que la pobreza es un riesgo más importante para la humanidad que el cambio climático. Es claro que debemos tomar medidas para reducir las emisiones de carbono y el calentamiento global, pero sin provocar un aumento de la pobreza que resulte al final más dañino que el mal que se buscaba combatir.


Libre comercio

Un tratado de libre comercial debería ser una hoja de papel con un solo artículo: “El comercio entre los Estados firmantes no estará sujeto a ninguna traba ni arancel”. En lugar de eso nos dan un T-MEC de más de 2 mil páginas con reglas y cuotas complejas. No sé si sea un buen o mal acuerdo, pero libre comercio no es.

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