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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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12 Enero 2020 04:08:00
Para que haya medicinas
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¿Qué podemos hacer para solucionar el grave problema de desabasto de medicamentos en los hospitales públicos? Culpar a los gobiernos anteriores no resuelve nada. Decretar que la salud será universal y gratuita para todos por igual, no llena los estantes de las farmacias de las clínicas de las medicinas necesarias para atender a los pacientes. Urgen soluciones reales antes de que sigan muriendo más enfermos por la falta de fármacos.

La ocurrencia de que sea el personal médico y de enfermería el que cubra con su sueldo los medicamentos es, además de insuficiente, injusta e insultante. Supondría la exigencia de un sacrificio que difícilmente se pueden permitir los trabajadores de la salud, cuyos sueldos, en la mayor parte de los casos, apenas alcanzan para cubrir sus propias necesidades.
Por eso debemos exigir que se termine con las mentiras en torno al desabasto, vengan de donde vengan, y que se asuma con la debida seriedad el problema. Desde la década pasada quedó claro que se requería una política nacional que impulsara la fabricación, distribución y prescripción racional de medicamentos en México.

Entonces se hicieron diversos trabajos de investigación que demostraron que el desabasto –que en ese entonces no era tan grave como lo está siendo en el presente– tenía diversos orígenes que iniciaban incluso en muchos hogares, donde se acostumbra un uso indiscriminado de fármacos.
Pero también las malas prácticas provienen de los profesionales de la salud. Es necesario reconocer que en nuestro país los médicos no siempre recetan lo adecuado, a veces por la mala formación, pero otras por razones menos nobles.

Como lo ha denunciado la Organización Mundial de la Salud, muchos de los antibióticos que se prescriben no deberían haberse aplicado, simplemente, porque no eran necesarios. Lo más grave, estamos creando resistencia de los agentes patógenos, lo que para colmo, encarece los tratamientos.
Por eso es urgente que se propicie un replanteamiento profundo de la manera en que se asume la práctica del cuidado de la salud de los mexicanos. Como lo indican las cifras, no somos precisamente los que mejores hábitos tenemos en el mundo.

Allí reside una asignatura pendiente de las autoridades educativas que deben incluir dentro de los saberes básicos una sólida formación sobre la salud personal y de la familia. Disminuir el consumo innecesario de fármacos no resuelve el problema, pero reduce las presiones al sistema de salud. Además, se trata de un esfuerzo que, en el mejor de los casos, ofrece resultados en el mediano plazo. Por tanto, se deben implementar medidas emergentes para garantizar el abasto de medicamentos, sobre todo, de aquellos que atienden las enfermedades más graves. Y de manera muy especial, las que atacan a los menores de edad.

Sé que en esto no van a estar de acuerdo, pero es necesario decirlo: aquí la “austeridad” no tiene lugar. No podemos “ahorrar” a costa de la vida y la salud, menos de los niños. Cada peso que se deja de ejercer porque no se quiere “comprar caro”, o no se desea “beneficiar a la industria farmacéutica” cuesta vidas. Si el cambio prometido es para la gente, entonces, que se comience garantizando verdaderamente su salud. Que se haga lo posible, para que haya medicinas.


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