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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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17 Mayo 2019 04:08:00
Parece que este tampoco
Como es de todos sabido, el pasado día 1º de mayo de 2019, se publicaron en el en el díario Oficial de la Federación, las últimas reformas aplicadas a la Ley Federal del Trabajo, a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, a la Ley Federal de Defensoría Pública y a la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y a la del Seguro Social. Con estas modificaciones se dio la tan anunciada reforma laboral 2019.

Así pues, y con esta reforma, ya materializada y estilo 4T, se terminan con las aspiraciones mexicanas de encontrar en la tan prometida reforma laboral, mayores prestaciones para la clase trabajadora o verdaderas propuestas revolucionarias que le reivindicaran frente al mundo globalizado, lo que por desgracia no sucedió.

Sin duda otra vez, no se tomaron en cuenta las condiciones en las que se desenvuelve el sector obrero en nuestro país y que son de lo más precarias, esto, según el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Por tal motivo, se esperaría que el nuevo régimen que nos gobierna y que se ostenta como muy cercano a la ciudadanía y con un gran sentido social, aprovechara esta oportunidad, para generar una verdadera legislación de trabajo, capaz de mejorar sustancialmente las condiciones de vida del sector trabajador.

Aspectos como Vivienda, Salud, Condiciones de seguridad e higiene, acoso laboral y hasta jornada de trabajo, pedían y por lo visto seguirán pidiendo, una verdadera modificación en bien del obrero. Para quien dude de mi aseveración, le invito a revisar el informe rendido en noviembre del año 2017, por la OCDE, en el cual se reveló que los trabajadores mexicanos, en los últimos 10 años, han visto una grave disminución en sus prestaciones laborales y en sus condiciones de vida, ya que, los ingresos reales de los mismos, experimentaron muy poca mejoría, en total discordancia con el índice inflacionario. Por consecuencia, los trabajadores actuales sufren lo indecible para pagar educación, alimentos y habitación para sus familias.

Asimismo el resultado de este estudio sostiene que la inseguridad del mercado laboral se elevó notablemente desde el 2009 y hasta esa fecha, y que desde entonces ha permanecido sin mejora. Mientras tanto, el empleo a largo plazo ha permanecido bajo, ya que la probabilidad de perder el trabajo sigue a la alza y es una de las más altas en la OCDE.

Por si lo anterior fuera poco motivo para considerar que se ha dejado pasar una preciosa oportunidad para mejorar las condiciones de trabajo en México, debo mencionar que ese mismo estudio ha descubierto que los trabajadores mexicanos a diferencia de los del resto del mundo que habitan en países con los mismos o con mayores índices de crecimiento económico, trabajan en promedio más de 50 horas por semana, es decir que México tuvo la segunda tasa más alta de empleados que trabajan más tiempo por semana y con un salario bastante bajo, del total de los países que pertenecen a este organismo.

En resumen, la oportunidad pasó y los trabajadores mexicanos seguiremos teniendo una ley que poco protege y poco procura el desarrollo de quienes integran el sector productivo. El nuevo régimen, igual que el anterior, prefirió cumplir con los compromisos contraídos con los mercados (T-MEC). O lo que es lo mismo, “parece que este tampoco”.
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