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Eduardo Brizio
Eduardo Brizio
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El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción. Correo Electrónico: [email protected]

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18 Mayo 2010 03:34:26
Patrocinada por “p”
¿Ya nos empezamos a preocupar por el desempeño del equipo de todos o nos esperamos a que: Italia, Holanda e Inglaterra nos llenen de cuero?

Ya sabemos que el equipo tricolor, que tiene mucho corazón, es prácticamente invencible en el Coloso de Santa Úrsula; pero de ahí, a la modesta actuación que ofrecieron los nuestros frente a Chile, ante un estadio pletórico que acudió a despedirles con más fe y esperanza; que credibilidad y confianza, hay un abismo.

Pero, principiemos por poner palabras principiadas por “p”.

Paupérrima la actuación del equipo chileno. Sin esquema, sin individualidades; bueno, ni siquiera con entusiasmo.

Propicia, me pareció la decisión del Vasco Aguirre, de repetir en la portería a Paco Memo Ochoa. Desde que tengo uso de razón, ha existido “el arquero nacional” y así debe ser. Tiene que existir el número uno y el dos. No es que yo tenga preferencia por el cancerbero de Coapa, si hubieran repetido a Michel o al Conejo, lo mismo opinaría.

Simplemente, es tiempo de establecer desde ahora, quién será el titular. Que vaya tomando confianza, liderazgo en el equipo y no viva con la incertidumbre de si estará bajo los tres palos el 11 de junio ante Sudáfrica.

Plausible, el entradón que realizó el respetable para despedir a la Selección; así como la merecida ovación que le regaló al Cuasimodo de Tlatilco, quien aunque para mi gusto, no cuenta con su mejor estado físico, tiene pasta de ídolo.

Puerca, marrana, indecente y artera, la entrada que le hizo a Andrés Guardado, el chileno Manuel Iturra, quien tenía sólo un minuto de haber ingresando al terreno de juego.

Escapa a mi entendimiento cómo es posible que a sabiendas de que falta un mes para la Copa del Mundo, se tome el atrevimiento de cometerle una falta de esa calaña a un compañero de profesión.

Penoso, el vicio que adquirió Cuauhtémoc Blanco en los últimos meses en que se desempeñó en la División de Ascenso, que consiste en que cuando pierde el balón, al mínimo o inexistente contacto tirarse al suelo pidiendo que le sancionen falta en su favor.

Pésimo, el desempeño del Bofo Bautista, quien por enésima vez, demuestra que no atraviesa por el mejor momento de su carrera futbolística.

Pepe Pérez, peluquero, peina personas pudientes, personajes poderosos por procedimientos particulares. Platica poco, prepara porciones para proteger pelo. Puede parecer petulante; pero publicamos participación periodística, preferentemente… patrocinada por “p”.
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