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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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07 Abril 2019 03:20:00
Pensar en el agua
El tema del agua acapara las primeras planas de los periódicos locales e importantes espacios informativos en la radio y la televisión. En los últimos días han atraído la atención al menos cuatro asuntos relacionados con su abastecimiento. Uno de ellos fue la alerta lanzada por Aguas de Saltillo sobre el poco optimista futuro de los mantos freáticos que surten a la capital del estado.

Poco después, el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer el plan de impulsar la creación de una cuenca lechera en el sureste del país, considerando un contrasentido –con clara referencia a La Laguna– el que operen en el semidesierto donde hay escasez del vital líquido, como llamaban al agua los reporteros de antes.

La tercera llamada de atención fue en torno a una inquietud de años: el abatimiento de las pozas de Cuatro Ciénegas, cuya desaparición constituiría, sin exagerar, un desastre ecológico de repercusiones mundiales.

Por último, no menos importante, es la inquietud de los habitantes de Parras de la Fuente, temerosos de que la construcción de una ciudad en el Valle de Derramadero afecte los mantos acuíferos que surten a la población y hacen posible la agricultura. Para externar su rechazo a la creación del núcleo habitacional de Derramadero, organizaron una marcha, no de protesta, pues la Ciudad Derramadero es todavía un proyecto, pero sí de advertencia.

No es una casualidad la coincidencia del interés sobre estos cuatro tópicos, los cuales nos enfrentan a un panorama del que estamos obligados a ocuparnos.

Saltillo tiene una limitante por ahora insalvable: la disponibilidad del líquido en los mantos subterráneos. La ausencia de ríos y lagos en los alrededores la vuelve fatalmente dependiente de los mantos, cuya recarga depende a su vez de las siempre azarosas lluvias. Quizá sería conveniente retomar un programa abandonado hace tiempo, el de las presas de gaviones en los arroyos para retener el agua y propiciar la recarga.

Esa idea del presidente López Obrador de trasladar la principal cuenca lechera del país de La Laguna al sureste tiene dos aristas: una, el abatimiento de los pozos de La Laguna, donde se han llegado a presentar problemas de arsenicismo en el agua para consumo humano. Eso, por un lado. Por el otro, lo que representa para la economía de la Comarca Lagunera, en particular, y el estado, en general, la empresa Lala. Su cierre sería una catástrofe de repercusiones insospechadas.

La fragilidad del ecosistema del Valle de Cuatro Ciénegas logró un respiro con el amparo conseguido por el grupo Pronatura contra la Comisión Nacional del Agua, organismo encargado de extender los permisos de perforación y bombeo en la zona cercana a las pozas. Un triunfo, es cierto, pero muy lejos de ser definitivo.

Los movimientos de rechazo a la construcción de Ciudad Derramadero, obra necesaria debido al acelerado crecimiento industrial registrado en ese lugar, merece un estudio científico para determinar el impacto que tendría en Parras y los ejidos circunvecinos el surtir de agua a un desarrollo urbano del calibre del proyecto.

Cuatro temas sobre la mesa. Todos de primera importancia, que nos obligan a pensar seriamente sobre el futuro de dos regiones de Coahuila, la Sureste y la Lagunera. Cuatro asuntos, todos urgentes, merecedores de vigilancia y de la toma de decisiones con visión a largo plazo.

Mínima

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