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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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01 Febrero 2020 04:00:00
Pérdida de confianza
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No hay día que pase sin que tengamos conocimiento de algún incidente desagradable. Ya sea en nuestra comunidad o en cualquier parte de nuestro México. Hermoso es nuestro país, de eso no hay la menor duda.

A pesar de que como sociedad hemos sufrido un cambio muy importante, hay que reconocer que sigue habiendo gente buena, generosa, amistosa. Gente que actúa de buena fe por lo tanto es confiable.

Sin embargo, la realidad nos muestra el lado obscuro de personas dispuestas a causar daño a otros, sin que haya justificación para actuar con toda premeditación y ventaja.

Poco a poco, aunque uno no lo desee, se ha ido perdiendo la confianza por situaciones que se conocen donde los diferentes medios dan cuenta un día sí y otro también. Robos, asaltos, secuestros. Nadie escapa a los comentarios, a las noticias; todos de alguna manera conocemos de alguien que ha sido víctima de un fraude o al menos haber recibido una llamada de extorsión.

Poco a poco hemos ido cambiando a querer o no. Ya no sabemos en quién confiar, en qué creer o en quien o en qué no hacerlo.

La pérdida de confianza es verdaderamente terrible, aunque está por demás decir que es justificada. Son demasiados los actos delictivos que no se han resuelto a favor del ciudadano, de aquel que se convierte en víctima, como si se hubiera establecido una regla para castigar al bueno en vez del que causa un daño.

Por ejemplo, quien hace uso del transporte público para ir a su trabajo, va con la incertidumbre de lo que pueda ocurrir. Individuos, armados amenazan a los pasajeros que no ponen resistencia y entregan lo que les exigen porque temen por su vida. El miedo es legítimo y justificado. Nadie debe convertirse en estadística.

La delincuencia no respeta a nadie porque hace tiempo le perdió el respeto a la autoridad. Todos lo sabemos y de ahí nace la desconfianza.

Pactos desde las alturas con las mafias. Culpamos o pretendemos culpar a los mandos intermedios o pequeños cuando en realidad la descomposición social se dio por la ambición, el abuso del poder, la falta de castigo a los responsables.

Jueces que son capaces de ensañarse con un sector social y sucumben ante otro, por miedo, por traición a sus principios, por vender su alma al mejor postor. Y si no habría que ver cómo la venganza se hizo presente en el caso de Rosario Robles, un caso de abuso de poder de un juez, cuyo nombre hoy se menciona de haber favorecido a un peligroso reo, uno de tres que recién se fugaron.

No nos confundamos. No se defiende a Rosario Robles sino se señala la actuación de un juez que no ha mostrado profesionalismo sino rencor por un lado y por otro, sumisión ante la mafia.

Habría que recordar aquel video de la supuesta aprehensión en Sinaloa de uno de los hijos del Chapo Guzmán. Bastaron unos cuantos minutos para su liberación. ¿Montaje? ¿Distracción?

¿Existe pérdida de confianza? Por supuesto que sí. La fuga de los reos de un penal de la ciudad de México ha dejado al descubierto lo que puede llegar a ocasionar una simple firma para desviar la “justicia”.

La compra de conciencias no es nueva, lo sabemos, como también nos damos cuenta de que las corruptelas continúan vigentes.

El escepticismo que existe en los ciudadanos hacia instituciones o personas se debe sin duda a la pérdida de confianza. No porque las instituciones sean malas, por supuesto que no, sino porque quienes están al frente de ellas en ocasiones no se comportan con decoro, con honestidad.

Tenemos buenas instituciones que fueron creadas para determinadas funciones. No es el hecho de cambiarles de nombre como van a lograr que los ciudadanos creamos que son mejores, sino las actitudes de quienes están al frente de ellas y consideran que pueden actuar a su antojo.

¿Cómo creer en quienes engañan, mienten y abusan del poder? ¿Vamos bien como se asegura? ¿Son dignos de confianza?.
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