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Vanessa Rubio
Vanessa Rubio
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14 Mayo 2020 04:09:00
Pérdidas covidianas
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Perdimos nuestra normalidad, el sentido de seguridad, libertades, la relativa tranquilidad, a un ser querido, el trabajo, nuestra empresa, la confianza. Ganamos ansiedad, miedo, frustración, decepción e incertidumbre. Nos sentimos desorientados. Ansiamos protección y certidumbre. Se exacerban las divisiones, los egoísmos, las mentiras, las fobias, las exageraciones, los reduccionismos, las falsedades, la politiquería barata, los populismos, los nacionalismos, las irresponsabilidades.

Este es el nuevo cotidiano en nuestro mundo covidiano. Renacen y se fortalecen las teorías del caos que aseguran destinos de trayectorias irregulares, inestables, complejas, volátiles e inciertas. Queremos respuestas pero éstas aún no existen. Seguimos en la prueba y el error a nivel internacional, ensayando vacunas, experimentando con medicamentos que puedan ser efectivos y ensayando maneras de retornar a una nueva normalidad aún desdibujada. Se habla de una crisis económica mundial en forma de “L” de “V” o de “W” que representan un largo estancamiento, o una pronunciada recuperación, o una serie de sobresaltos de recuperación y crisis en el futuro. Lo más cierto es la incertidumbre. Y ésta será parte del famoso “nuevo normal” que nos espera. Sabemos que nada regresará a ser como lo era antes. Que tendremos que construir nuevos espacios de interacción entre las personas, nuevas dinámicas laborales que prioricen el trabajo a distancia, la higiene, el distanciamiento social en el centro de trabajo, los horarios escalonados y flexibles. Seremos más responsables respecto de nuestra finitud, de nuestras vulnerabilidades, y ojalá surja un nuevo sentido de humanidad más solidario, un nuevo sentido de pertenencia a un algo colectivo superior, que es de todos y que debemos cuidar y preservar con genuino esfuerzo y dedicación. Habremos de trabajar por un verdadero desarrollo sostenible, más igualador, menos rapaz y más incluyente. Si de esto no resulta una mayor consciencia colectiva superior, habrá sido una gran crisis sin un necesarísimo alto, y un posterior renacimiento de una humanidad más compasiva.

Publicado en El Heraldo de México
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