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Ricardo Alemán
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10 Junio 2020 03:45:00
¿Perdieron la razón en Palacio?
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Dicen que llegó a Palacio de manera solitaria, anónima.

Dicen que llegó sin remitente, sin horario y sin fecha en el calendario.

Peor aún, nadie en Palacio tuvo el cuidado de averiguar su legitimidad, a pesar de que presumen que el presidente López Obrador “todo lo sabe”; a pesar de que el Gobierno mexicano inició una feroz cruzada contra las “fake news”; las noticias falsas, iguales al (BOA)

Y a pesar de que se trata de un anónimo sin aparente remitente, sin confirmación de su identidad, en la casa presidencial lo tomaron por bueno y hasta lo usaron para lanzar difamaciones y calumnias contra medios, dueños de medios, periodistas, intelectuales y críticos del Gobierno de AMLO.

Y sin verificar su autenticidad y menos la seriedad del texto anónimo, bautizado como Bloque Opositor Amplio (BOA), el mismísimo Presidente se lanzó a presentarlo en su mañanera -de ayer martes- como si se tratara de una horrible conspiración contra su Gobierno.

¿Una horrible conspiración? ¡Sí, de risa loca…! Y es que, según Obrador y sus propagandistas, el horrible (BOA) es un proyecto opositor que busca arrebatarle el poder, en las urnas, al partido Morena y, claro, al propio AMLO.

¡Bingo..! Resulta que en Palacio descubrieron que existe un artículo constitucional que garantiza la libre asociación, que regula la creación de partidos políticos, coaliciones, y alianzas para buscar el poder presidencial.

Por eso es ridículo que ahora en Palacio salgan con el cuento de que organizarse para buscar el poder, es un pecado “de lesa democracia”.

¿Nada de eso sabían el Presidente y su claque? Si no lo sabían, ¿cómo es que, por décadas, López Obrador organizó a los opositores, a los partidos, a los ciudadanos y a sus feligreses, “para conspirar” contra el poder en manos del PRI y del PAN?

¿Cómo es que AMLO llegó a crear su propio partido político, “para conspirar” contra los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto?

¿O será que cuando AMLO se organizaba para asaltar el poder por vía del voto, ese asalto al poder era tolerado y hasta llamado democracia electoral, y cuando los opositores a Obrador se organizan para alcanzar el poder mediante el voto, entonces se llama conspiración? ¿A poco no es de risa loca?

Pero, acaso lo más simpático -la hilaridad total-, es que el Presidente y sus propagandistas dicen que detrás de esa fea conspiración están los partidos políticos, los críticos del poder; periodistas, medios e intelectuales y hasta aparecen corresponsales extranjeros que cuestionan los errores, fallos, desaciertos y tonterías que comete el poder presidencial; tonterías, fallos y horrores en las que incurren los hombres y mujeres “del Presidente”.

En pocas palabras, todo apunta a que la ignorancia de los hombres y mujeres del poder en México -supuesta ignorancia de Morena con la que justificarán la instauración de una dictadura-, será la coartada perfecta para justificar que, de ahora en adelante, se iniciará una feroz persecución contra los críticos; coartada para llamarlos golpistas y para llevarlos a prisión.

¿Es o no el de AMLO un proyecto golpista y dictatorial? Podrán decir misa en Palacio y podrán difamar lo que gusten y manden a los críticos, pero lo cierto es que asistimos a la antesala de la persecución de esos críticos; a la amenaza real de que serán presos si insisten en sus críticas.

Y es que en el poder presidencial mexicano -entre quienes toman las decisiones y preparan las estrategias de adoctrinamiento y de propaganda-, parecen haber perdido la razón.

Perdieron la razón porque ya no entienden que la crítica al poder es la reina de las libertades democráticas; porque llaman golpismo a la exigencia elemental a un buen gobierno; de un gobierno transparente, en el que se rindan cuentas, en lugar de solapar a los pillos y los grupos criminales.

Perdieron la razón, porque amenazan con perseguir a los críticos del poder presidencial, a sabiendas de que AMLO y su claque fincaron su llegada al poder en esa misma crítica al poder.

Perdieron la razón porque no entienden que no hace falta conspiración alguna, cuando el de López Obrador es el peor Gobierno de la historia, el más mentiroso, el más ineficiente y el de menos resultados.

Perdieron la razón porque no entienden que no hace falta conspiración alguna ante un Gobierno que no ha sido capaz de un solo resultado; cuando el Gobierno divide, ofende, difama y culpa a otros gobiernos de sus propias fallas.

Perdieron la razón porque inventan supuestos complots, en lugar de reconocer que el de Obrador es el peor Gobierno de la historia.

No, Presidente, no hay tal bloque opositor; los opositores son, somos, todos los mexicanos a los que su Gobierno ha fallado.

Y, en democracia, un gobierno fallido, como falló el de AMLO, debe irse, por pura vergüenza.

¿Cuándo se va, por pura vergüenza, presidente Obrador?

Al tiempo.
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