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Peniley Ramírez
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Con 32 años y experta en temas de seguridad, corrupción, derechos humanos y migración, Peniley Ramírez ha sido colaboradora de varios medios, tanto impresos como digitales. Además de su espacio en esta casa editorial, la periodista expresa sus opiniones a través de su cuenta de Twitter @penileyramirez, en donde suele tener interacción con sus lectores”

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27 Marzo 2020 04:08:00
Periodistas, hagan su chamba: López-Gatell
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Hugo López-Gatell es doctor en epidemiología. Se graduó en la Escuela de Salud Pública Bloomberg, en Estados Unidos. Antes estudió la maestría en México. Su asesor de tesis fue Jorge Alcocer, su actual jefe y secretario de Salud. Durante la epidemia de influenza AH1N1, en 2009, López-Gatell era el director adjunto de Epidemiología en la Secretaría de Salud. Allí codiseñó el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica.

El 12 de marzo, cuando México tenía 12 casos confirmados de coronavirus, lo entrevisté. Comencé con una pregunta: ¿por qué México no tiene más casos, se debe a la Virgen de Guadalupe? Soltó una carcajada, se acomodó el pantalón y la pluma que llevaba colgada en la camisa, bajo la corbata. Después se soltó a hablar durante dos horas. La mayor parte de la entrevista fue sobre la fase 2 de la epidemia, que se declaró en México esta semana. La conversación parece hoy más una versión íntima del López-Gatell que no vemos en la televisión, lo que piensa detrás del gesto erguido y el rostro impasible que suele mostrar en público.

“Cuando vengo en la tarde a la nocturnera, está vacío. Hay seis periodistas ahí. Entonces vienen a la mañanera, dicen que no hay información, cuando todos los detalles los damos ahí todos los días a las 7. Vengan, hagan su chamba y reporten. Es un tema técnico que, si lo politizamos, si lo contaminamos, vamos a hacer un daño a todos”.

Se queja de qué preguntan y de qué escriben. “Los periodistas y el público quieren ver sangre, golpes, números. Es terrible”. Le llama la obsesión por los números. “Leo el New York Times y casi nunca encuentro la nota donde la obsesión es cuántos casos. Me encuentro una cosa mucho más analítica de cuáles son las causas, cuál es el contexto o cuál es la vulnerabilidad. En México es una nota súper simple. Ya se confirmaron x casos”.

La obsesión, sigue, comenzó en 2009, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaba sus conteos de casos. “Con la sacrosanta OMS, lo digo con respeto, nos quedamos desde 2009 enganchados con el conteo de casos”. Dice que importa mucho más la posibilidad estadística que tiene una persona de estar infectada. En México, con cifras del 26 de marzo, era 0.0000045.

“¿Es la virgen de Guadalupe la que nos protege? No. Hay que considerar el factor tiempo. La respuesta es: no, todavía”. Dos semanas después de la entrevista, México espera una explosión de casos en ciudades como la capital y Tijuana, pero las pruebas no han aumentado demasiado. Esta es una crítica recurrente a la estrategia mexicana. “No me preocupa hacer más pruebas y no pienso cambiar los criterios técnicos útiles y basados en ciencia porque haya gente que se angustia de que son pocas pruebas. Qué mala tarde”, revira López-Gatell.

El subsecretario y vocero del Gobierno mexicano para la pandemia no suele responder a quienes le critican en redes sociales. Pero es visible que está muy atento a lo que se dice. “Se supone que me tenía que regañar el Dr. Tedros porque la OMS decía que hay que hacer contención y que yo estaba aferrado con que solo mitigación. Nada me quita el sueño, son los escenarios esperables de una epidemia. Esta vez, literalmente, aquí y en China”.

Va también contra otros presidentes: “Empezamos a recibir el embate de ‘¿cuándo cierran la frontera y el aeropuerto? Ya no dejen bajar a los chinos’. Quiero disipar cualquier duda respecto a esta idea fantasiosa de que las epidemias se controlan cerrando las fronteras”.

En medio de las críticas, López-Gatell defiende su vigilancia epidemiológica, insiste en que la situación va conforme a sus estimaciones y anticipa que solo considerarían reducir garantías si hay un escenario de “escasez de alimentos o brotes de violencia por pánico”.

Y dice, con una sonrisa y un gesto convencido, que en México triunfa la ciencia sobre el fanatismo político. “Es un honor estar con Obrador, entre otras cosas, por esta, más allá de afinidades ideológicas. Me motiva y reconforta profundamente que el personaje más político visible que hay en un país, que es el Presidente, diga: nos vamos a llevar por criterios técnicos y lo haga”.
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