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Alberto Méndez Blackaller
Alberto Méndez Blackaller
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14 Junio 2009 04:00:30
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Cuando en el Instituto Mexicano del Seguro Social se instaló el sistema electrónico, hubo una actualización después de algunos años de retraso.

Como el dicho “Nada vale la burra sino el real de hojas”, poco es lo que se gasta en adquirir el objeto, mas lo caro es el mantenimiento.

Es triste ver que después de la prontitud y excelencia del “sistema”, ahora los médicos de la Clínica No. 7 están escribiendo las recetas a mano en hojas con copias al carbón que además manchan las manos y la ropa, porque tienen un mes sin que se les proporcione el tóner para las impresoras.

¿Falta dinero para comprarlo?¿Ya no tiene crédito el IMSS? o ¿Simplemente es negligencia del sector administrativo y/o directivo?

Lo malo es que el ser humano se acostumbra a lo bueno y al haber un retroceso todos nos damos cuenta y nos afecta porque nos sentimos “ninguneados”, ya que es imposible creer que en el Distrito Federal o en capitales de Estados tengan las carencias que aquí tenemos.

Cuando fue director del IMSS el profesor Molinar Horcasitas, que ahora en Comunicaciones ha creado problemas a una línea aérea, le escribí enviándole el periódico El Zócalo de Monclova, donde asenté en la columna PERMANENTE las carencias del hospital en mención y debe estar muy orgulloso el citado señor, porque demostró la falta de interés y ha sido el primero que en toda mi vida no ha contestado a mis reclamos. Aclaro, contestado ni atendido.

Seguimos igual que antes, como antes, se ve el abandono en el hospital en cuestión, sobre todo en el Bloque A. Eso sí, sin faltar los expendedores de bebidas y botanas, que usan la energía eléctrica del establecimiento para funcionar, que ayudan a tener el edificio con más basura que es producida por los envases desechados.

Tal vez el permiso para instalar los aparatos mencionados es una concesión a nivel nacional, que ha de producir pingües ingresos al que la otorga. Algunas personas dicen que es un servicio, para mí es un negocio.

Los módulos de atención están en ruinas, los asientos en las salas de espera para los pacientes en igual estado, los rotulitos manuscritos haciendo gala de falta de estética y así en general parece que es una beneficencia de caridad y sin recursos.

Total, los asegurados, pensionados y derecho-habientes somos los perjudicados, además con la escasez de medicinas y del espacio en farmacia para que los pacientes esperen sentados y no en una fila de pie, al aire libre a una temperatura de 43º Celsius. Los directivos no sufren, están sentados a la sombra con aire acondicionado.

En política y en el aspecto corporativo siempre se cuida la imagen, pero en nuestro caso ni eso se cuida, comenzando desde las escaleras de entrada donde se ve la falta de aseo, con unos rinconcitos llenitos de tierra y basuras, y para aumentar el mal aspecto algunas de las personas que acuden a ese centro de salud procuran ayudar al desorden tirando envases, algodones usados en las tomas de sangre y colillas de cigarros y también se ven tenderetes con cordones clavados en la pared que ponen los vendedores que se creen dueños del edificio y que además estorban en la entrada; esto ya es en terrenos del IMSS, no en aceras o vía pública. Reconozco que falta educación y campañas de higiene.

Mi correo electrónico: .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)2 Página:
http://www.geocities.com/alberto_mendez_b/PERMANENTE_2009_ZOCALO_MONCLOVA.html


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