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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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03 Diciembre 2019 04:01:00
Peso fuerte
La economía se ha estancado, la inversión fija y la construcción se han desplomado, pero el peso se mantiene sólido. ¿Por qué? Porque los factores que le importan a quienes invierten en el mercado cambiario se muestran hasta ahora favorables.

La inflación, para empezar, tuvo un aumento anual de solo 3.02% en octubre, contra 4.83% de diciembre de 2018. La tasa de interés de referencia del Banco de México es de 7.5% anual, lo cual representa una tasa real cercana a 4.5 puntos. Este rendimiento es muy alto si se compara con la tasa de interés de referencia de Estados Unidos, que es de 1.75% frente a una inflación de 1.8 por ciento. Muchos otros países tienen también tasas negativas de interés. Ante el premio que ofrece México, los fondos de inversión están dispuestos a mantener valores en pesos, por lo menos mientras no vean un peligro inminente de depreciación.

El Gobierno de López Obrador ha sido muy cuidadoso con el gasto público. En el periodo enero-octubre de este 2019 el gasto neto total fue de 4 billones 579,900 millones de pesos, 2.2% menos, en términos reales, que en los 10 primeros meses de 2018. Es verdad que hay críticas acerca de la forma en que se está gastando este dinero, pero la reducción del gasto ha transformado el déficit del Gobierno en un pequeño superávit, lo cual significa que no se está contratando nueva deuda pública.

Las cosas, sin embargo, se podrían complicar. El Gobierno ha usado dinero de los fondos de estabilización, que tenían como propósito compensar caídas de los ingresos en tiempos de crisis, para financiar gasto corriente. Este dinero ya no estará disponible en el futuro. Hacienda, por otra parte, está calculando que la economía registrará un crecimiento de entre 1.5 y 2.5% el año que viene, cifra que parece cada vez más difícil de cumplir: si la economía crece menos, el SAT obtendrá una menor recaudación. El Gobierno también ha presupuestado un aumento en la producción de petróleo crudo de 13%, el cual se antoja imposible de lograr.

El eslabón más débil en la actual solidez del peso mexicano es el grado de inversión de la deuda de Pemex. Si la petrolera no logra subir su producción de crudo en ese 13% que proyecta, y si utiliza los recursos que tiene no para producir más crudo sino para construir una refinería que perderá dinero, las calificadoras no tendrán más opción que quitarle el grado de inversión. Esto elevará las tasas de interés que paga la empresa. La deuda soberana, esto es, la del Gobierno, podrá mantener el grado de inversión aun si Pemex pierde el suyo, pero para eso será necesario hacer más recortes en un gasto que ya está siendo insuficiente para cubrir los servicios públicos indispensables.

La actual fortaleza del peso puede cambiar de un día para otro. Recurrir a los fondos de estabilización nos ha dejado sin colchón. Hacer pronósticos a la ligera sobre el crecimiento de la economía y el aumento en la producción del crudo puede resultar en un ingreso inferior al presupuestado. La pérdida del grado de inversión de Pemex sería la alerta para todo el sistema.

Es falso pensar que un presidente que devalúa se devalúa, pero la estabilidad cambiaria es uno de los pilares a los que está recurriendo el presidente López Obrador después de un año decepcionante en lo económico. Será muy importante, por lo tanto, que el Gobierno cuide más al peso.

No agredir
“No se debe de agredir a nadie y ustedes cumplen con su trabajo”, dijo ayer el presidente López Obrador en la mañanera tras la agresión de morenistas al reportero Irving Pineda de TV Azteca. “Yo digo aquí que en vez de ayudarnos nos afectan”. Solo falta que los militantes le hagan caso al jefe.
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