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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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24 Febrero 2009 04:35:45
Plan anticrisis: ¿nuevo modelo?
No somos un Congreso fallido, pero sí un Congreso que está fallando: Juan José Rodríguez Prats

I

El Poder Legislativo ≠—o Congreso de la Unión de entidades federadas a los Estados Unidos Mexicanos—, patrocinador del llamado “Foro Anticrisis”, concluyó ese quehacer y, como esperábase, incurrió en cortedad.

Incluso, en lo que bien pudiere ser una iniciativa asaz vanguardista, verdaderamente anticrisis, y diríase que hasta revolucionaria, la de diseñar un nuevo modelo económico, nació muerta. La mató su ambigüedad misma.

De las moralejas devenidas de la relatoría de enunciados y propuestas realizada bajo la guisa temática de “México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?”, el Congreso exhibió su naturaleza y vera vocación.

Dígase de otro estilo que esos grupos de poder —con enorme capacidad y alcance de presión— no son solament5e políticos, sino también económicos, entreverados y con traslapes peculiares.

La misma composición o naturaleza del Congreso así lo exhibe no sin cinismo y espíritu de cuerpo y de clase en su adhesión a la forma de organización económica y política prevaleciente, tan desigual e injusta.

II

De hecho, cabría afirmar, esa forma de organización económica y política no ha acusado desarrollo ni mucho menos crecido desde su unilateral implantación aquí en los sexenios de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas.

Ese modelo —cuyo etiquetado es el de neoliberalismo e inserto en una dinámica de sofismas, socaliñas y falacias de globalización económica— es de saqueo brutal de recursos y mercados y explotación humana.

Tocante a la experiencia de ese modelo en México, el saldo es terrible: más y mayor pobreza y miseria, impune escamoteo privado de recursos y cínica apropiación trasnacional de plusvalía del esfuerzo del trabajo ajeno.

La forma de organización económica prevaleciente en México es la de un dramático capitalismo salvaje, al cual está adherido un modelo político de laya plutocrática que acentúa la opresión de los mexicanos.

De esa opresión no parece tenerse conciencia en muchos estratos sociales de México, pero su más obvia manifestación es, precisamente, la crisis económica, política y social que estruja con severidad al pueblo.

Más no nos estacionemos en la mera formulación de juicios de valor acerca de dicho ejercicio foral y transítese al análisis de fondo a partir de las conclusiones del Congreso como patrocinador del muy publicitado foro.

Véase, si no, caro leyente, el listado de acciones que el Poder Legislativo emprenderá, según anuncio formalista, para sincretizar el cúmulo de enunciados y propuestas de los participantes en el foro.

III

Esas acciones serán las siguientes:

1) Diez promesas de reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y leyes reglamentarias. No se especificaron cuáles artículos constitucionales ni qué leyes serían reformadas.

2) Nueve compromisos a realizar a mediano plazo por los propios legisladores, para emprender acciones adicionales no especificadas. Los compromisos tampoco fueron identificados por los solones.

3) Once recomendaciones del Poder Legislativo al Ejecutivo, entre las que destacan las de “ejercer el presupuesto de forma eficaz”, “simplificar trámites” y “diseñar un nuevo modelo económico”.

Esta última recomendación —subráyese que es sólo eso— del Legislativo al titular de facto del Ejecutivo podría ser una iniciativa audaz, pues implicaría desandar un camino muy mal andado desde 1988.

Pero, si vista hasta donde es posible dada su vaguedad, la recomendación no resiste un cotejo analítico. Un nuevo modelo económico implicaría refundar al Estado mexicano y ello sería revolucionario.

Es de temerse que el Legislativo, dada su composición antipueblo actual, no preconiza refundar al Estado, pues no habría emitido sólo una vaga recomendación, sino convocado a un congreso constituyente.

Esa recomendación demagogia es muy peligrosa: pudiere despertar esperanzas e incluso expectativas en no pocos segmentos societales. El Legislativo, como el Ejecutivo y el Judicial, juegan irresponsablemente con fuego.

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