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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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20 Junio 2020 04:00:00
Polarización
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Es muy triste y lamentable observar el estado en que se encuentra el país. Un día sí y otro también, lo único que se escucha por parte de quien gobierna son descalificaciones. El discurso del inquilino de Palacio sigue siendo el mismo que utilizó durante muchos años y en campaña. Para Andrés Manuel López Obrador nada está bien, nadie es bueno, las instituciones no sirven, todo es culpa de pasadas administraciones.

El discurso agresivo, de descalificaciones, de insultos, es su fuerte.

Nunca, que yo recuerde, habíamos estado como ahora. Campañas han existido que consisten en tratar de convencer al electorado de votar por determinado candidato. Es el tiempo de ofrecimientos engañosos, que muchos llegan a creer y darlos por un hecho, pero que al llegar al poder no se cumplen.

La elección pasada para elegir presidente de nuestro país, no fue la excepción. Se tenía que sembrar el odio entre la población en contra de gobiernos anteriores, para lograr el objetivo: ganar la Presidencia de la
República.

Había que enlodar todo lo que se pudiera, no sólo a las personas, sino a las instituciones. El objetivo principal era la destrucción de lo que tanto nos costó a todos los mexicanos, construir.

Nadie niega que hubo abusos en el pasado; que tuvimos gobernantes, funcionarios cuyas fortunas crecieron y se convirtieron en una ofensa para un pueblo sediento de justicia.

Aunque también hay que reconocer que, si las instituciones funcionaron, fue en gran parte por la clase trabajadora que demostraba diariamente su amor a México, no precisamente a un grupo político en el poder.

No todo lo que se hizo en el pasado fue malo; por lo tanto, había que rescatar lo bueno, lo que funcionaba. Lejos de hacerlo se ha continuado utilizando el lenguaje ofensivo, mañoso y perverso que lo único que busca es destruir.

Las instituciones, se quiera o no, las construimos todos los ciudadanos, las mantuvimos vigentes por mucho tiempo y a pesar de la corrupción que nadie niega, existió.

Si el voto de las pasadas elecciones favoreció a López Obrador, fue por el hartazgo de los ciudadanos hacia partidos, personas o un sistema que consideraron habían fallado al país.

Esa animadversión existente, la supo explotar perfectamente el entonces candidato, logrando el triunfo.

Lo criticable es que las promesas que se hicieron en campaña quedaron en el olvido. Para empezar, se ha visto que en más de un año el presidente no ha empezado a gobernar, él continúa en campaña. Es tal su obsesión por el poder; el rencor hacia un partido que lo rechazó como candidato y al cual renunció, que no deja de sacarle sus “trapitos al sol”.

Más de una vez me he preguntado qué hubiera sido si el PRI lo hubiera llevado como candidato a la gubernatura de Tabasco. Sin duda otro gallo o ganso, cantaría. Por esas casualidades en la vida política, quien pertenece a un partido político cree estar en el mejor. ¡Ah! Pero si le niegan un cargo o lo que él considera su derecho a contender, no solo cambia su mentalidad, sino que se “cobija” en otro grupo, aunque no se tenga afinidad en ideas.

Es decir, no hay congruencia, ni ideología, ni deseos reales de servir. La ambición por el poder es primero y está por encima de todo y de todos.

Quien traiciona sus principios es capaz de difamar, de enlodar a otros, tal y como lo han estado haciendo quienes ostentan el poder desde el gobierno. Le han apostado a la polarización. Basta ver las redes, para darnos cuenta de las actitudes groseras de algunos individuos que agreden a quienes no piensan ni opinan como ellos desean. No hay control alguno, menos respeto a nadie.

Confiarle el mando a un mentiroso, traidor, vividor y además resentido es peligroso. Más peligroso es creer la sarta de mentiras que dice un día sí y otro también. Los primeros días pudo haberse tolerado, pero seguir escuchando las mismas ofensas, motes, etiquetas que se colocan a quienes no pertenecen al círculo privilegiado actual, resulta lamentable.

El país atraviesa por una situación grave en cuanto a salud se refiere. La pandemia del Covid-19 nos ha mostrado el lado doloroso y cruel de un problema sanitario que nos ha obligado a quedarnos en casa.

Aunque también nos ha mostrado la falta de sensibilidad de un gobierno que no ha sabido hacer frente a la pandemia. México en estos momentos de tragedia por los que atraviesa y que a todos nos afecta, requiere de unidad, de respeto, de preocupación y solidaridad, no de polarización por parte de quienes piensan en las siguientes elecciones y no en la protección de empleos, del rescate de empresas pequeñas y medianas y de brindar todo el apoyo al personal en hospitales que se encuentran atendiendo pacientes de Covid-19.
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