0
×
1
Dan T
Dan T
ver +
[email protected]

" Comentar Imprimir
04 Julio 2019 04:03:00
Política cantinera
¿No te pasa a veces que te preguntas que serías si no fueras lo que eres? Yo no tengo duda: de no haber sido periodista, sería cantinero. Y creo que sería un auténtico éxito, pues hay tres cosas que sé hacer en la vida: el amor, molestar gente y emborrachar gente. “Bienvenidos al Club de Dan T., la primera cantina politicona del mundo”, diría un letrero luminoso en colores neón a la entrada del local. Ok, eso del letrero en neón es megaochentero, pero no me pidan que niegue lo que soy.

Todo aquel que entrara en mi cantina recibiría, para empezar, un plato con chicharrones enchilados, cacahuates salados y churritos de amaranto llamado Plato Quique Peña, porque es la pura botana. Para empezar a remojar los labios hay que ir con cautela, pues no se trata de llegar y emborracharse en media hora (a menos, claro, que trabajes en un periódico). El primer trago siempre tiene que ser fresco, alegre, que te dé la bienvenida y te haga sentir como en tu casa. Algo así como cuando nuestro querido canciller Marcelo Ebrard le besa el rubio trasero a Donald Trump. Es por eso que el aperitivo sería un coctel Margarita Zavala que no está salado como la expanista, pero sí lleva un toque de (Calde) ron, jugo de limón, menta machacada y, por supuesto, una cuantas gotas de me vale madres lo que piensen de mí, igualito que la esposa de Calderón que creyó que podría llegar a ser presidenta de México. ¡Madre mía! En fin. Otro de los tragos emblemáticos de mi bar sería el coctel Porfirio Muñoz Ledo, cuya receta secreta por primera vez daré a conocer en esta columna: en un vaso alto se colocan dos hielos de la más alta calidad y se sirve vodka, vod-ka, vodka, vodka y vodka, hasta llegar al borde del vaso. Cuando la primera gota se desborde, el coctel de don Porfirio está listo. Para los paladares exigentes tendré un trago llamado Yo Tengo Otros Datos, que incluye porciones iguales de vodka sueco, ginebra inglesa, ron jamaiquino, mezcal oaxaqueño y cerveza tijuanense, todo mezclado con unas gotas de caldo de pejelagarto. Es probable que el sabor no sea muy agradable, pero sin duda hará que te valga madres la realidad y puedas presumirle al mundo que tú tienes otros datos, sean ciertos o no. Y como en esta vida hay que ser incluyentes, he pensado que debería también ofrecer algún tipo de trago para los desposeídos, para los miserables, para los más jodidos del planeta; me refiero a los priistas. Para ellos estaría la Copa Tricolor, que llevaría jugo de limón verde, jugo de sandía roja y leche de Zacazonapan. Todo eso se mezcla en licuadora junto con una ramita de perejil y dos huevos crudos, se sirve en la copa y se tira directo en el excusado, para luego llenar la copa con las lágrimas de los priistas tras haber sido aplastados en las elecciones presidenciales. Mi coctel Carlos Slim sería el más rico de todos, en tanto que el Manuel Bartlett te pondría más chachalaco que un viejo dinosaurio. La Cuba la Venezolana va sin hielo, sin refresco, sin ron y hasta sin vaso. El popular Cuarta Transformación es uno de esos tragos que primero sabe dulcecito, te emborracha muy rápidamente y al día siguiente te estás dando la arrepentida de tu vida. Y como en este país todos tenemos que rendirle homenaje a nuestro amado líder cabecita de algodón, en honor de nuestro Presidente crearía el coctel Andrés Manuel, que no importa con qué se prepara con tal de que te ponga bien burro.

¡Nos vemos el domingo!
Imprimir
COMENTARIOS


9

  • 1 2
  • 0
4 2
6 7
8 9 0 1 2 90 91 92 93 94 95