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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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01 Agosto 2019 03:13:00
¿Por qué 1577?
A propósito de las fiestas del aniversario de la fundación de Saltillo se han externado opiniones acerca de cómo se llegó a la conclusión de que en 1977 se cumplieron 400 años de existencia de la ciudad. Se ha dicho, por ejemplo, que el entonces gobernador Óscar Flores Tapia eligió la fecha en forma arbitraria, para que el cuatricentenario coincidiera con su periodo de Gobierno. Nada más falso. A 42 años de distancia de aquella primera celebración es justo recordar por qué se fijó en 1577 el año de nacimiento.

Al no existir el acta oficial de la fundación de la Villa de Santiago del Saltillo, como se llamó originalmente la capital de Coahuila, un grupo de historiadores convocados, sí, por don Óscar, validó –a falta de otros datos– lo consignado en el llamado Documento del Parral, un legajo encontrado en 1950 por el historiador Wigberto Jiménez Moreno en la ciudad chihuahuense de ese nombre.

El documento, fechado en 1643, forma parte de un litigio del gobernador del Nuevo Reino de León, Matías de Zavala, con el de la Nueva Vizcaya (hoy Durango), Luis de Valdés, sobre a cuál de las dos provincias pertenecía la Nueva Almadén (Monclova), donde, según falsas noticias propaladas en aquellos días, se habían descubierto ricos yacimientos de plata.

Alegando el derecho de Nueva Vizcaya sobre la Nueva Almadén, el gobernador Valdés señalaba que, en 1577, Alberto del Canto, salido de esa provincia, había fundado la villa de Saltillo y las minas de La Trinidad en la hoy Monclova. En 1977 lo asentado en el Documento del Parral era la única referencia documental acerca de la fundación.

Debido a que el litigio en cuestión había ocurrido 66 años después de la fecha de la fundación señalada por el gobernador Valdés, existían y existen dudas sobre la veracidad del dato, utilizado, además, en medio de un pleito. Sin embargo, como hace 42 años era el único asidero documental para fijar la fecha de la fundación, se dio por bueno, mientras no surgieran otros indicios. Lo que se eligió en forma arbitraria fue el día, eligiéndose el de la fiesta de Santiago Apóstol, patrono de la villa.

La celebración del cuatricentenario se realizó por todo lo alto, y más de cuatro décadas después las autoridades municipales se esfuerzan por darle brillantez a los festejos. Vale recordar que antes de 1977 Saltillo nunca tuvo “fiesta de cumpleaños”, la cual hoy forma parte de la tradición citadina.

Años después, el historiador Carlos Manuel Valdés encontró en el Archivo de Indias de Sevilla una lista de fundaciones en el nuevo continente redactada años antes de 1577, en la cual aparece el nombre de Saltillo. Una importante aportación al mejor conocimiento de nuestro pasado.

Quienes ahora califican de capricho de un gobernante la fecha de fundación olvidan que la historia es, como dicen los angloparlantes, work in process. En otras palabras, trabajo siempre en proceso en el que los asertos de ayer pueden ser invalidados mañana al surgir nuevos datos. Por ejemplo: mucho tiempo se creyó que el fundador de Saltillo había sido Francisco de Urdiñola, con cuyo nombre se bautizó una importante calle, mientas el verdadero fundador, Alberto del Canto, permanece olvidado en la nomenclatura vial de la ciudad.

El afortunado y valioso hallazgo del doctor Carlos Manuel Valdés en el Archivo de Indias es, asimismo, una demostración de cómo se enriquece nuestro conocimiento de la historia. Sin embargo, resulta imposible predecir que esa será la última palabra sobre la fundación de Saltillo.
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