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Xavier Díez de Urdanivia
Xavier Díez de Urdanivia
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Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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23 Diciembre 2018 04:00:00
Premio Nacional de Derechos Humanos 2018 (2)
La semana anterior fue imposible agotar las reflexiones suscitadas por el discurso de Luis Raúl González Pérez en la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos, conferido este año al maestro Héctor Fix Zamudio.

En esta que concluye, llena de acontecimientos y de intensidad política como fue, sigue siendo pertinente la referencia -quizá lo sea todavía más hoy- a las ideas expresadas por ese orador en tal ocasión.

Empezó con un párrafo que, desde los prolegómenos y sin dilación, puso el dedo en la más dolorosa llaga que en el cotidiano ejercicio del poder en México escuece: el desdén que, en los hechos, caracteriza de manera generalizada la actitud de las autoridades frente a los derechos humanos.

Dijo: “A través de los años, los representantes del Gobierno de la República han atestiguado en estas ceremonias de entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos el compromiso y labor de muchas mexicanas y mexicanos que han asumido la causa de la dignidad humana como propósito y camino de vida, aunque los llamados y denuncias que desde este estrado se han formulado por un mayor respeto a la legalidad, a los derechos y libertades básicas de las personas, así como por la defensa y atención a los reclamos de las víctimas y de la sociedad, no han encontrado suficiente eco, ni obtenido las respuestas integrales esperadas”.

Es cierto. En el argot político, hablar de “derechos humanos” se ha vuelto un lugar común, pero la retórica sustentada en ellos suele ser vacía, pletórica de lugares comunes y, sobre todo, carente de congruencia y sentido práctico.

Se hacen discursos interminables, con ineludibles referencias a “las víctimas” en abstracto, hasta que algunas de ellas se hacen concretas al hacer presencia para reclamar sus derechos y exigir la reparación de los daños que a ellos ocasionó la afrenta recibida; se expiden leyes que no se observan y se crean mecanismos que más parecen diseñados más para administrar las crisis y atemperar sus impactos -políticos y económicos, principalmente- que para prevenir problemas, solucionarlos o reparar integralmente sus consecuencias, como debería ser, provocando así, incluso, la revictimización de quienes han sufrido el quebrantamiento de sus derechos y la violación de sus libertades.

Para que en verdad exista un “estado de derecho” hace falta “el reconocimiento y respeto de la dignidad humana” y ese propósito, dijo, “hace necesario…que no se condene o estigmatice el legítimo ejercicio y defensa de los derechos; que se respete la pluralidad y el disenso; que no se debilite la institucionalidad democrática precarizándola o haciéndola administrativamente inoperante; que se respete el equilibrio de poderes y las competencias constitucionalmente establecidas; que la ignorancia y la pobreza no sean vistas como virtudes, sino como condiciones que deben superarse si en realidad se busca el desarrollo del país, partiendo del bienestar de sus habitantes. Que se respete la Constitución y las leyes, como producto histórico de las luchas y aspiraciones de nuestro pueblo…Los diferendos entre los Poderes de la Unión deben dirimirse en el marco de la Constitución y de sus leyes, no deben transformarse en confrontaciones que polaricen posiciones y dividan a las instituciones y a la sociedad”.

La voz del ombudsman nacional fue también la de todos los defensores de los derechos humanos -públicos y privados, mexicanos o no- y de la sociedad civil entera, que concurrió al evento a través de una muy representativa y copiosa asistencia. En testimonio de ello queda el vigoroso y prolongado aplauso -de varios minutos y de pie- que se prodigó al orador.

En su turno, el titular del Poder Ejecutivo asumió el compromiso de aceptar y cumplir las recomendaciones. Ojalá que así sea, para honra suya y para bien del país entero.

Nota: Con esta entrega concluyo las que corresponden a 2018. Que tengan una feliz Navidad y que 2019 sea un año pleno de paz, logros y bendiciones. Nos reencontramos el 13 de enero, Dios
mediante.
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