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Voces de la Región
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Zócalo se preocupa por tener a sus lectores al tanto de la economía y cómo afecta sus finanzas, por lo que este espacio es una ventana dedicada a economistas locales para expresar sus puntos de vista sobre la economía estatal, nacional e internacional. Asimismo opinan sobre sucesos financieros e indicadores de interés general como la inflación, los precios del petróleo y la paridad peso-dólar, entre otros.

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12 Marzo 2015 03:00:23
Preocuparse o no por la situación económica
Por: Francisco Antonio Serrano Camarena
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Estos últimos días han estado caracterizados por cifras récord, tanto positivas como negativas, y noticias poco alentadoras para México. Por ejemplo, el récord del tipo de cambio, que llegó a más de 15 pesos con 80 centavos; el precio del barril de petróleo, que cayó a menos de 47 dólares, un récord negativo en los últimos seis años; y el hecho de que Estados Unidos retirará su política expansiva, aumentando las tasas de interés, sólo por citar algo de lo que mucha gente ha mencionado en varios medios.

¿Debemos como mexicanos preocuparnos por lo que está pasando actualmente? La respuesta parece ser que no. Hay tres aspectos claves qué analizar para llegar a esta respuesta, y el primero es el tipo de cambio. La devaluación del peso mayor a 1.5% y la consecuente intervención vía subasta de 200 millones de dólares del Banco de México, no se debe a un problema económico de México, sino a la fortaleza de la economía norteamericana, que está dando muestras de crecimiento sostenido, lo que empieza a generar motivos de preocupación inflacionaria. De esta forma, el dólar es quien gana terreno no sólo frente al peso sino frente a casi todas las monedas más importantes del mundo. A diferencia de la crisis de 1994, esta devaluación de los 13.50 pesos a 15.80 pesos no es culpa de nosotros y por eso el efecto será temporal. El beneficio radica en que las exportaciones mexicanas tendrán mayor valor y podremos traer dólares al país.

El segundo aspecto clave es el precio tan bajo del petróleo, que hace ocho meses se encontraba por arriba de los 100 dólares y hoy en día cuesta menos de 50. El problema para México es que las finanzas públicas están presupuestadas sobre una base de 52 dólares originalmente. Esta diferencia hará que venga un nuevo recorte al presupuesto, como se anunció la semana pasada por parte del Gobierno federal, ya que la idea de nuevos impuestos está definitivamente fuera de la mesa de negociaciones, entre otras cosas por ser un año electoral y porque los mexicanos ya no tenemos de dónde estirar el mermado ingreso salarial. El beneficio radica en que finalmente se están haciendo recortes a los excesos de la clase política, que no tiene una fuente recurrente de fondos para malgastar.

Para finalizar, el tercer aspecto es el bajo crecimiento y el mermado consumo interno que sigue sin despegar. Las ideas poco ortodoxas sobre el manejo tributario del país han generado una contracción del sistema económico, que por más que se quiera defender resulta imposible. La consecuencia del bajo crecimiento ha sido que las familias tengan menos dinero para gastar, las empresas hayan vendido menos y que el Gobierno demostrara su ineficiencia como motor de la economía, algo que ya se sabía desde antes. Los programas de gasto gubernamental no han sido capaces, como se prometió, de generar el impulso económico que el país necesitaba. La parte positiva de este factor es que tanto las empresas como las familias están aprendiendo a gastar de manera eficiente, y sobre todo, se está empezando a crear una conciencia económica que pondrá presión a la clase política. Como se ve, no hay nada de qué preocuparse, el daño ya fue hecho.

Maestro de la Facultad de Economía de la UAdeC.
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