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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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07 Octubre 2019 04:05:00
Presidencia fallida
La presidencia de Alejandro Moreno en el PRI duró un mes y cuatro días, lapso transcurrido entre su toma de posesión con tufo mortuorio (18 de agosto) y la noticia de que la Fiscalía General de la República (FGR) lo investiga por supuesto enriquecimiento ilícito (22 septiembre). El exgobernador de Campeche es licenciado en Derecho por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores René Descartes, quien es considerado el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna. Para el pensador francés «La verdadera inteligencia consiste en descubrir la inteligencia ajena». Moreno, sin embargo, ignoró la de sus opositores con olímpico desdén.

El mentís a la versión de que Moreno era el candidato del presidente López Obrador -en realidad representa al peñismo predador y al inepto hidalguense exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio- vino del mismo Gobierno federal. AMLO no necesita por de pronto nuevos satélites ni los 47 votos del PRI en la Cámara de Diputados. En términos de imagen resulta más redituable investigar y eventualmente procesar a uno de los émulos de Peña Nieto, que negociar con un partido agónico cuyos principales enemigos intrigan en su propia sede.

En la columna Capitolio «En rumbo de colisión» (Zócalo, 29.07.19) se lee: «Rubén Moreira le cerró las puertas de Coahuila a Ivonne Ortega (…), pero a Ulises Ruiz no logró intimidarlo». De porro a porro, es más astuto y peligroso el paisano de Juárez y don Porfirio que el «intelectual» del clan. Los promotores de Moreno intentaron por todos los medios persuadir a Ruiz de abandonar la carrera por la dirigencia partidista, pero al fracasar decidieron echarlo por las malas. A diferencia de Ortega, Ruiz no ha renunciado al PRI.

En una carta al priismo contra la «cúpula voraz», de la cual forma parte Rubén Moreira, el exgobernador de Oaxaca sacudió a la fórmula de Moreno y Carolina Viggiano: «El servilismo, el interés, la abyección, la estrechez de miras, el miedo a la competencia, me ganaron en la mesa y no en las urnas». En la misma columna del 29 de julio se advierte: «Ruiz tampoco es un demócrata», pero «era menos peligroso dentro que fuera de la competencia por la jefatura del PRI».

En su embestida contra Moreno, Ruiz señala donde están sus desafectos: «Tu triunfo estará plagado por afiliaciones espurias levantadas con recursos públicos y programas sociales como La Mera Mera en Coahuila, donde se concentra la mitad de las ‘nuevas afiliaciones’ y donde han dejado muestras claras de sus formas, como el proceso interno para elegir al gobernador Miguel Riquelme. ¿Recuerdas cuando obtuvo más de 500 mil votos a partir de 400 mil boletas impresas, siendo gobernador Rubén Moreira, distinguido y prestigiado miembro de nuestro partido? ¡Cien mil votos sin boletas!»…

Moreno está en la picota por soberbio, por venal y por tener en su equipo al «prestigiado» exgobernador que desvió 475 millones de pesos de Coahuila a empresas fantasma. La denuncia por la cual la FGR lo investiga la presentó Ulises Ruiz el 22 de julio, acusado de falsear su declaración 3de3. Si el moreirato ocultó la deuda, «Alito» registró la compra de 15 inmuebles en 103 millones de pesos por debajo de su valor real. Moreno está acabado. Su permanencia en la jefatura del PRI será un recordatorio permanente de la corrupción peñista y de sus gobernadores.

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