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Rafael Flores Ramos
Rafael Flores Ramos
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29 Enero 2012 04:00:29
Primer torero Mexicano en recibir la alternativa en Madrid
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El célebre torero mexicano Ponciano Díaz, es invitado a recibir la alternativa en España. Siendo el amo y señor de la fiesta brava en México, y un verdadero ídolo del pueblo, que le aclamaban en las calles y en los ruedos.

El acuerdo con la empresa de la plaza de Madrid, de la carretera de Aragón, en manos del matador de toros Luis Mazzantini, fue el de presentar un evento de charrería y un cartel a todo lujo pera recibir la alternativa. Aventurándose Ponciano al continente europeo, alentado más que nunca por el grito “¡ORA PONCIANO!”.

Despedido por un gran comité, por su peña “Sociedad Espada Ponciano Díaz” hasta la estación de “Buenavista”, para abordar el tren que lo llevaría al puerto de Veracruz. Llevando una cuadra de caballos de primera, principalmente “El General”, obsequio de su amigo el general Manuel Negrete y el caballo “El Avión”, obsequio del ganadero de Tepeyahualco. Su cuadrilla formada por los picadores Agustín Oropeza y Celso González y los banderilleros españoles Tomás Parrondo, Ramón López y Manuel Mejías “Bienvenida”.

Montando su brioso caballo, Ponciano Díaz se deja ver por las calles de Madrid vestido con elegante traje de charro en gamuza y lujosos bordados, con sombrero de Jarama y con su personalísimo bigote. Presentándose en Madrid el 28 de julio de 1889, triunfando en grande y mostrando su habilidad en la charrería, como un excelente jinete, sorteando toros ante una gran expectación de la afición y los críticos hispanos. Anunciándose la cuarta corrida de abono para el jueves 17 de octubre de 1889, con tres toros del Duque de Veragua y tres toros de don Juan Orozco, para la alternativa de Ponciano Díaz, como padrino Salvador Sánchez “Frascuelo” y el cordobés Rafael Guerra “Guerrita”, como testigo. “Frascuelo” le cede, para la ceremonia, la muerte del primer toro, que era un “pavo” de reservada embestida brusca y aquerenciado en tablas, lanceándolo con valor temerario, estando en plan grande con la muleta, al momento de estar citando para matar se suscita un diálogo significativo entre Ponciano y su padrino “Frascuelo”, Ponciano se dirige hacia donde estaba su padrino y le comenta acerca del terreno donde se defendía peligroso el de Veragua. “Frascuelo” le asevera imperativo: “Señor Ponciano”, al toro hay que matarlo allí, en tablas. No había terminado de hablar, cuando el mexicano se volcaba sobre el morrillo del toro con “volapiés” en la manera más pura, fulminando al toro sin puntilla.

El mexicano tuvo una actuación valerosa, justificando su doctorado en Madrid al grado de que con una sola actuación se gana el reconocimiento del público y críticos españoles. Siendo el primer mexicano en recibir la alternativa como matador de toros en España.

¡Hasta la próxima !
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