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Miguel Badillo
Miguel Badillo
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09 Noviembre 2009 04:00:58
Procampo: la familia beneficiada
A Calderón le quedan pocos aliados. Los que lo han abandonado son poderes fácticos

Sumido en la desesperación y el fastidio, como le ocurrió a Vicente Fox desde el primer día que asumió la Presidencia de la Repúbica, a Felipe Calderón le quedan pocos aliados. Los que lo han abandonado son poderes fácticos: uno, los ricos de este país, a quienes acusó de pagar apenas 1.7 por ciento de impuestos, mientras que al resto de mexicanos pobres, que ya suman 80 millones de personas, las dos terceras partes de la población, el fisco los persigue y les cobra cuotas hasta la asfixia; el otro poder en rebeldía son los medios electrónicos, con los cuales el Presidente tuvo diferencias serias, principalmente con los dueños de las dos televisoras más poderosas. Un tercer grupo que está en desacuerdo con el Mandatario pertenece a su mismo partido político. Se trata de varios panistas que están preocupados y molestos porque a tres años de asumir el poder, el gabinete bisoño sigue sin funcionar y en lugar de resolver problemas los agrava y genera nuevos.

Un cuarto grupo de poder son las fuerzas armadas que, aunque siempre fieles al jefe del Ejecutivo, más a fuerzas que por gusto, hay también militares muy molestos por el papel de policías que su jefe máximo los ha obligado a asumir, con las consecuentes críticas y violaciones a los derechos humanos.

En esas estamos, cuando en medio del fastidio presidencial, un torpe subsecretario de la Sagarpa, Jeffrey Max Jones Jones, lanzó un exabrupto a los campesinos mexicanos, a quienes recomendó aprender del modelo de mercado de los narcotraficantes, es decir una apología del principal enemigo del país, según lo declarado por Calderón, y sin más, el Presidente ordenó, para saciar su ira, cesar al funcionario mexicano con nombre gringo.

El responsable de cumplir la orden presidencial fue el secretario Francisco Mayorga, encargado de atender la producción agropecuaria y proteger a los campesinos de este país, pero como escribimos aquí hace unas semanas, resulta que el mismo Mayorga debería de correr la misma suerte que su subsecretario Jones Jones, pues no sólo se trata de sancionar a quien hace declaraciones estúpidas, sino a quien abusa del poder, trafica con influencias o desvía recursos públicos, o acaso señor Presidente esto no es más grave que lo declarado por quien hasta hace unos días era subsecretario de la Sagarpa.

Una investigación de la reportera Érika Ramírez dio cuenta puntual en “Contralínea” de cómo entre 2000 y 2008, dos empresas del secretario Francisco Mayorga recibieron “apoyos” económicos de la misma Secretaría de Agricultura que presiden, así como de la Secretaría de Economía y del Conacyt.

El titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) ha sido beneficiado con casi 3 millones de pesos mediante 16 subsidios de tres programas de apoyo operados por el Gobierno federal. Más del 60 por ciento de los recursos le fue transferido cuando se desempeñaba como servidor público en la administración de Vicente Fox. Las dos empresas receptoras de los recursos son Industrias Melder y Semillas Caloro.

Este hecho irregular, que es sancionado por la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, es motivo suficiente para que el Presidente separe de su cargo al secretario de Agricultura, pero hasta el momento ha preferido renunciar a un subsecretario que sólo hizo declaraciones estúpidas.

Recursos de Procampo a secretario

Por si el Presidente de la República necesitara más evidencias de las irregularidades que hay en la Secretaría de Agricultura, nuevamente la reportera Erika Ramírez descubrió que el mismo secretario Francisco Javier Mayorga Castañeda, su hermana Luz Teresa y su padre Salvador Arturo Mayorga Cameros recibieron más de 14 millones de pesos del programa creado para dar apoyos económicos a campesinos pobres, ejidatarios y pequeños productores en todo el país, denominado Procampo.

Ese dinero público –supuestamente destinado a campesinos pobres– le fue entregado a la familia Mayorga durante el sexenio foxista, cuando el ahora titular de la Sagarpa era funcionario de la misma. Ello, a pesar de que el artículo 6 de las Reglas de Operación de la dependencia es contundente: “Bajo ningún concepto podrán ser beneficiarios de los programas los servidores públicos de la Secretaría”; tampoco sus familiares hasta el cuarto grado. Mayorga, además, fue contratado por adjudicación directa como “asesor” en 2007 y 2008. Sus “servicios” costaron a Agricultura más de 1 millón 500 mil pesos.

La excelente investigación periodística de Érika Ramírez da cuenta de cómo ese secretario de Estado además de servidor público es “agroempresario”, “asesor” y “campesino”. Es bajo estos diversos oficios como el actual titular de la Sagarpa obtuvo beneficios del erario por 13 millones 923 mil 506 pesos, a partir de su ascenso a la cúpula de la administración pública federal en el gobierno anterior.

Mayorga Castañeda, quien está obligado a cumplir las Reglas de Operación de la Sagarpa y la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, permanece inscrito en el padrón de beneficiarios de los programas de Apoyos Directos al Campo (Procampo) y de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca). Además, ha obtenido contratos por adjudicación directa de la misma Secretaría que encabeza.

Situado entre los principales beneficiarios del Procampo en Jalisco –de donde es oriundo–, de 2000 a 2008 recibió en total 507 mil 573 pesos. De éstos, 290 mil 796 pesos le fueron otorgados en su dualidad de funcionario y “campesino”.
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