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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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08 Febrero 2019 03:36:00
Propuesta con la abuela
Mucho escarnio se ha hecho del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, por haber dicho que en vez de dar dinero a las estancias infantiles este puede entregarse a los padres para que ellos elijan libremente si contratan estancias o se lo dan “a la abuela que va a cuidar, mucho mejor, a los niños y niñas”. No faltó quién dijera que esta propuesta no tiene abuela, pero no es mala idea.

El presidente Andrés Manuel López Obrador lo dijo de otra forma ayer: “Se les va a entregar el apoyo directo a los padres y a las madres, no a las estancias infantiles, y que ellos con lo que les corresponde puedan entregar estos recursos a quienes manejan las estancias infantiles o manejen esos recursos de la manera que ellos decidan porque hay irregularidades en el manejo de las estancias infantiles”.

López Obrador está retomando la propuesta de Milton Friedman, ganador del Premio Nobel de economía de 1976, quien sostenía que para una mejor educación pública el Estado debe subsidiar no a las escuelas sino a los padres. En su Artículo de 1955 The Role of Government in Education, Friedman propuso un sistema de bonos o vouchers educativos que el Gobierno entregaría a los padres para que ellos pagaran las escuelas de su elección, públicas o privadas. Esto generaría una competencia entre escuelas que ayudaría a elevar el nivel de la educación, sobre todo para los más pobres, que hoy tienen que resignarse a una calidad inferior.

La propuesta de López Obrador está cobijada, como siempre, en el argumento político de que hay que atacar la presunta corrupción de sus predecesores. El Presidente dice que debe eliminarse el actual sistema “porque hay irregularidades en el manejo de las estancias infantiles”. Si esta fuera la razón, empero, habría que cerrar también el Seguro Social por las irregularidades que ha habido en su manejo.

López Obrador no parece tener una idea muy clara de qué son las estancias infantiles.

El 5 de febrero dijo que había que revisarlas debido a que “por un programa parecido sucedió lo del ABC”; la guardería ABC de Hermosillo, sin embargo, era del IMSS y no una estancia infantil y el incendio se inició en una bodega irregular adyacente de la Secretaría de Finanzas de Sonora. También dijo que quería cambiar el sistema porque la senadora Josefina Vázquez Mota “se vio involucrada en una situación donde a una fundación le entregaron recursos para defender a migrantes”; no hay tampoco ninguna relación entre Juntos Podemos y las estancias infantiles. Por otra parte, López Obrador defiende los Cendis, Centros de Desarrollo Infantil, que manejan sus aliados del Partido del Trabajo.

Independientemente de los argumentos políticos, la propuesta de López Obrador es positiva. El Gobierno gasta mucho en subsidios educativos que en buena medida se quedan en burocracias
y sindicatos.

Sería mejor dar el dinero a los padres para que ellos escojan la escuela de sus hijos, como argumentó Friedman. Los sindicatos y los burócratas se oponen, porque quieren la mayor tajada posible, pero algunos estudios, como uno de Caroline Hoxby, hoy de la Universidad de Stanford, sugieren que el sistema de bonos ayuda a mejorar la calidad de las escuelas y a usar el dinero público de manera más eficiente.

Los vouchers para las estancias podrían ser un primer paso para aplicar después el sistema a todas las escuelas. Es una propuesta que “sí tiene abuela”.

Sin intermediarios

Si el Gobierno se va a dedicar a repartir dinero, es mejor que lo haga sin intermediarios. Galia Borja Gómez, tesorera de la Federación, explicó ayer cómo los pagos se están haciendo directamente. La filosofía es correcta. Hay que ver qué tan buenos son los padrones de beneficiarios.
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