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Eduardo Brizio
Eduardo Brizio
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El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción. Correo Electrónico: [email protected]

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28 Mayo 2010 03:04:03
“Que Dios nos tome confesados”
Los dos primeros partidos del tricolor han servido para ubicar a la escuadra de Javier Aguirre de cara a la justa que ya se avecina

Siempre me ha molestado la falta de mesura cuando la crítica especializada se refiere a la Selección Nacional de Futbol. La historia es muy predecible y frecuentemente termina cayéndose en los mismos errores: “otra vez la amistad con extraños y a llorar por los mismos dolores”.

Lo primero es inflar al equipo. Hacernos creer que tenemos un trabuco, llenándolos de calificativos superlativos con los infaltables sobrenombres que ponderan habilidades inexistentes. Para después, al momento del acostumbrado fracaso, rasgarnos las vestiduras y pedir explicaciones al Creador de todas las cosas del por qué se ensaña con México.

Para mi gusto, este par de partidos efectuados en Europa frente a Inglaterra y Holanda respectivamente, han servido para ubicar al Tri en un escenario real. No somos una potencia futbolística y estamos hablando de un equipo de tercer nivel; es decir, siempre que nos enfrentemos con uno de los grandes, lo más probable es que salgamos con una derrota a cuestas. Cuando se juegue contra selecciones de segundo nivel; de vez en cuando, se puede dar un campanazo.

No me mal interpreten, yo no quiero que nos vaya mal; al contrario, nada me haría más feliz que ver a México levantando la Copa del Mundo; pero sinceramente, pienso que son sueños guajiros. Veo muy desarticulado en sus líneas al conjunto nacional, chato al ataque y dubitativo en la defensa, a pesar de que hace casi dos meses que “destrozaron” el Torneo Bicentenario en aras de un apoyo incondicional a los dirigidos por Javier Aguirre.

El Vasco no termina por decidirse, a dos semanas del Mundial, quién estará bajo los postes. Convocó a varios jugadores que para mi gusto, no son de Selección: El Bofo Bautista, El Venado Medina, Torres Nilo, Paul Aguilar. La mayoría de los “europeos”, ni siquiera eran titulares en sus equipos y el “pivote” de la oncena, ya está más viejo que un perico.

En fin, ese producto de la mercadotecnia da para la polémica, la crítica, la ilusión, el desencanto, y genera millones de dólares en su noble derrama económica; por eso, muchos jilguerillos aprovechan la oportunidad para no solamente convertirse en porristas de la Selección; sino para vendernos sueños de opio.

Faltan 14 días para que inicie la justa, quedan dos encuentros de preparación: contra Gambia el domingo y frente a Italia el próximo jueves… “que Dios nos tome confesados”.

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