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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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21 Marzo 2020 03:48:00
Qué NO hacer
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“Los estoicos imaginaban el peor escenario para poder superar sus temores y así evitar que se hiciera realidad lo malo. Mientras muchos se enfocan hacia el éxito, los estoicos consideraban el fracaso”.

Así describe el autor James Clear un proceso contra intuitivo y muy valioso: la inversión, que significa visualizar lo contrario a lo que buscas. Desmenuzar lo malo para poder lograr lo bueno.

Excelente concepto para la era de la disrupción en los negocios y del populismo fantástico (de derecha y de izquierda) en la política.

Tiempos donde con la excusa de “transformar” se destruye lo malo junto con lo bueno. Lo que estorba junto con lo que ayuda.

Por eso es bueno analizar lo que no se desea. Por ejemplo, en la política o en los negocios:

- NO hay que privilegiar otros datos ante una pandemia mortal.

- NO debe morir nadie porque no hay medicinas.

- NO es de tener talentosos, sino de dejarlos actuar.

- NO es buena idea que maestros rijosos y poco capacitados estén a cargo de educar a nuestros hijos o nietos.

- NO solo es lograr el éxito hoy, sino sostenerlo mañana.

- NO es que el estado produzca luz, gasolina o diésel, sino que se produzca lo más barato posible.

- NO es defender la vaca lechera, sino de buscar más becerritos.

- NO es que Pemex extraiga petróleo, sino que se maximice la renta petrolera que recibe México.

- NO es solo de ganar al cliente, sino de mantenerlo.

- NO se trata de dar dádivas, sino de lograr una mano de obra capacitada y de crear empleos bien remunerados.

- NO es la idea del jefe, sino la mejor idea.

Después de visualizar lo malo, entender qué posturas, acciones, estrategias y tácticas provocan que se llegue al lugar indeseado.

Y luego evitarlas a toda costa. Primero quebrar lo malo.

“El comportamiento destructivo –egoísmo, temor, grillas, flojera, deshonestidad– tiene un impacto mucho mayor que el constructivo”.

Sabias palabras de Bob Sutton (relee La Regla de no Más Cabr...) y Huggy Rao, profesores de Stanford.

Los autores del libro Escalando la Excelencia, explican en un artículo de McKinsey que es natural que un líder busque mejorar una organización promoviendo primero conductas positivas.

“Y sin embargo, estudios académicos y empíricos comprueban que si quieres crear y fomentar la excelencia, la primer tarea debe ser eliminar lo negativo”, señalan.

Tienen razón. A fin de cuentas es mucho más fácil destruir que construir. Perfecto. Pero, ¿cómo eliminar lo malo? Aquí te van seis métodos sugeridos por los profesores:

1. Corta de raíz y de inmediato.

2. Plomería antes de poesía. ¿Hay problemas serios? Olvida el rollo. Arregla pequeñas cosas, una a la vez. Cierra fugas.

3. Adecuado antes de excelente. Pasito a pasito.

4. Reclutar a “súper estrellas” y populares. Si ellos y ellas se portan mal, difícil mejorar. Marcan la pauta.

5. Eliminar la “emoción” de ser malo. No a la impunidad.

6. Cambiar del presente al futuro. Que el “mal portado” visualice cómo puede ser mañana... y el beneficio de que cambie.

Buenísimos. Seguro te sirven en tu empresa o proyecto.


Según Sutton y Rao hay que estar muy atentos para detectar cuatro señales de qué comportamientos malos aquejan a una organización:

a) Temor a asumir responsabilidad.

b) Sentimientos generalizados de injusticia.

c) Incapacidad para cambiar lo malo.

d) La prevalencia del anonimato.

Cuatro elementos que crean un coctel mortal.

Porque cuando lo malo es la norma en una empresa (o en un país) entonces se genera un sentimiento de que se puede hacer lo que sea, porque a final de cuentas nadie observa y a nadie le importa.

La inversión es un gran recurso para ser exitoso. Como bien dice Clear: “Un jefe debe preguntarse: ¿qué haría diariamente alguien que es realmente malo? Y luego un buen líder lo evitaría”.

Exacto. De nada sirve el pensamiento mágico, el rollo y las buenas intenciones. Si lo bueno se destruye sin distinción, si reina la ineptitud, los caprichos y la ocurrencia y si lo malo permanece y se promueve, cualquier transformación será necesariamente para mal. No hay escapatoria.


En pocas palabras.

“No importa qué problema enfrentes, siempre considera el lado opuesto de las cosas”.

James Clear, autor estadunidense



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