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Miguel Badillo
Miguel Badillo
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28 Julio 2008 06:02:00
¿Qué oculta Pemex en el Folape?
El poderoso Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), que encabeza Carlos Romero Deschamps, ha demostrado una y otra vez la influencia que ejerce sobre el gobierno de Felipe Calderón. A unos días de concluidos los debates en la Cámara de Senadores para analizar la reforma energética, Petróleos Mexicanos dio a conocer el resultado de las negociaciones con el sindicato: un incremento al salario de 4.8 por ciento más prestaciones, lo que representó 1.9 por ciento de ajuste adicional.

El STPRM demandaba un incremento de 11 por ciento y amenazó, por supuesto, con emplazar a huelga de no llegar a un acuerdo con la paraestatal. El director general de Pemex, Jesús Reyes Heroles, reconoció que ninguna de las dos partes estuvo conforme con el resultado de las negociaciones; sin embargo, reconocieron la difícil situación por la que atraviesa la empresa. El tono del comunicado no puede revelar de mejor manera los profundos desencuentros con el STPRM. De hecho, las relaciones laborales de Pemex se confirmaron como el gran tema ausente.

Ni el PRI ni el gobierno de Felipe Calderón quieren un enfrentamiento; la factura electoral –sobre todo frente a las elecciones de 2009– puede ser muy costosa. La propuesta de reforma energética presentada por el PRI el pasado 23 de julio así lo confirma. El Revolucionario Institucional sólo se preocupó por refrendar cinco lugares en el Consejo de Administración de Pemex para los representantes del STPRM; también trasladó al Ejecutivo la responsabilidad de negociar el contrato colectivo de trabajo tanto para el personal sindicalizado como para los trabajadores de confianza. Es decir, en relación con el sindicato nada cambia ni cambiará, si ello depende del PRI.

Pero el problema de las relaciones contractuales en Pemex no es pequeño y hubiera merecido una discusión de fondo en los debates convocados por el Gobierno Federal.

Si la producción petrolera está en riesgo ante el declive de lo que fuera el mega yacimiento de Cantarell, las autoridades del Gobierno Federal deberían estar más que preocupadas por el fondeo de los compromisos de Pemex.

Los pasivos laborales y financieros son grandes y al disminuir el ingreso por concepto de exportaciones petroleras podrían presentarse problemas que, al menos, durante la última década la paraestatal ha evadido. Durante los próximos años en Pemex se jubilarán al menos 2 mil 500 trabajadores de confianza, lo que representa el 46 por ciento de los mandos superiores de la paraestatal. No obstante, el director de la paraestatal ha reconocido que las pensiones de Pemex ya no son fondeables en el mediano plazo.

Pemex sigue resistiéndose, sin embargo, a trasparentar el manejo que ha dado al Fondo Laboral para las Pensiones de Pemex (Folape) que se constituyó en 1997 por la Secretaría de Hacienda, en la época de Guillermo Ortiz, con el propósito de generar un instrumento de contribución de la paraestatal con partidas asignadas por el Gobierno Federal, mediante el cual se salvaguardarían las pensiones.

En 1998 el activo del Folape sumaba 4 mil 860.1 millones de pesos; en 1989 llegó a 11 mil 476.2 millones, y en 2006 ya había caído a 1 mil 525.2 millones de pesos. Prácticamente dicho fondo está descapitalizado. Al cierre de 2007, los activos de este fondo llegaron a 6 mil 964.9 millones de pesos, mientras que las aportaciones escalaron a 130 mil 514.6 millones de pesos. El año pasado, los gastos de operación del Folape fueron por 248.7 millones de pesos. Pemex, sin embargo, no ha informado hasta ahora en qué tipo de instrumentos se han invertido estos recursos y qué intermediarios se han visto beneficiados por su manejo.

La paraestatal considera que este fondo debe mantenerse reservado y a salvo de cualquier escrutinio, y el alegato que hace para evitar transparentar los números lo sostiene en el secreto fiduciario. Pero el problema es que las aportaciones hechas a su capital y activos provienen por completo de transferencias presupuestales, lo cual debería obligar a la paraestatal a informar puntualmente sobre el manejo de estos recursos públicos.

FOLAPE, SECRETOS DE ESTADO

Pero más allá del despilfarro y la falta de transparencia que ha caracterizado el manejo de este fondo con las pensiones para los trabajadores de Pemex, un problema más grave podría develarse de practicarse una auditoría a las finanzas de la paraestatal, como lo han sugerido algunos legisladores. Ex directivos de la paraestatal dan cuenta de las decisiones que se tomaron en el gobierno de Vicente Fox y que involucraron recursos del Folape. Se ordenó, por ejemplo, que los activos que custodiaba dicho fondo se invirtieran para apuntalar la emisión de bonos carreteros a propósito del rescate de cientos de proyectos en los que fracasaron económicamente compañías como Tribasa, GMD o ICA. Oficios internos de Pemex entre la Dirección General y la Dirección de Administración de esa paraestatal lo confirman.

Sin embargo, debido al secreto con el que el Gobierno Federal ha manejado estas operaciones, las dudas sobre probable corrupción van en aumento. La opinión pública no conocerá si Pemex ganó o perdió con dichas operaciones o si sólo sirvieron para apoyar una estrategia de rescate más política que económica.

Mientras tanto, el dirigente del gremio petrolero conoce esos pecados, igual de censurables que el episodio del Pemexgate en donde el mismo Romero Deschamps se vio involucrado, pero esto sólo representa la punta de una gran madeja de corrupción en donde las componendas entre el sindicato, el Gobierno Federal y los partidos políticos podría salir a flote.


LOS PARAÍSOS FISCALES DE PEMEX

Una investigación de la reportera Nancy Flores de la revista “Contralínea”, revela uno de los temas petroleros que por su relevancia deberían de ser públicos, pero que hasta ahora nadie aborda por la opacidad como lo maneja la paraestatal petrolera. Resulta que de 2000 a 2006, Pemex contrató deuda por más de 18 mil millones de dólares y 3 mil 100 millones de euros en “paraísos fiscales”; dos de las 29 operaciones hechas en Luxemburgo e Islas Caimán, fueron conocidas por el ahora presidente Felipe Calderón Hinojosa, cuando se desempeñaba como secretario de Energía, pero según funcionarios de la empresa no hay respaldo documentadle dichos documentos.

En la nota en cuestión se explica que de acuerdo con la Gerencia de Financiamientos y Análisis de Mercado, de la Dirección Corporativa de Finanzas, Pemex desconoce el origen y el destino específico de los multimillonarios recursos obtenidos en dichos paraísos fiscales, por líneas de crédito, pese a que éstos constituyen deuda pública.

Por medio de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, la paraestatal admite que el dinero es invertido en proyectos de impacto diferido en el registro del gasto (Pidiregas); sin embargo, justifica que la contratación de deuda la hacen terceros: Pemex Funding Master Trust, Pemex Finance, Ltd, y RepCon Lux.

Dichos “vehículos financieros” –aunados a Pemex Capital, Inc., y al F/163– fueron constituidos por Petróleos Mexicanos para emitir instrumentos de deuda en operaciones de mercado de capital, créditos sindicados con la banca comercial, créditos bilaterales de la banca comercial y créditos garantizados por agencias de crédito a la exportación, indican los reportes anuales de la paraestatal de 2003 a 2006.

En 1998 Pemex constituyó en Delaware, Estados Unidos, el fideicomiso Pemex Project Funding Master Trust, que tiene por objeto financiar Pidiregas. Entre sus operaciones sobresalen las colocaciones crediticias que hizo de 2000 a 2006 en el mercado de Luxemburgo, considerado entre los principales paraísos fiscales y judiciales de Europa, al igual que Suiza, Irlanda, Mónaco y Bélgica.

Por su laxitud fiscal, en América la entidad estadounidense Delaware y las Islas Caimán mantienen esta misma condición; Singapur, en Asia; Dubai, Líbano e Israel, en el Medio Oriente, y estados del Golfo Pérsico también son catalogados como territorios con impuestos bajos o inexistentes y vigilancia mínima, lo que propicia relaciones comerciales de los shell banks (bancos de parapeto) y las empresas offshore (international bussines corporation o sociedades fantasma).

En el sexenio pasado, el Master Trust obtuvo 29 créditos en la Bolsa de Valores de Luxemburgo que ascienden a 16 mil 848 millones 240 mil dólares, 3 mil 100 millones de euros, 30 mil millones de yenes y 400 millones de libras esterlinas, revela el “Reporte anual 2006”.

Dos de estas operaciones se realizaron durante la gestión del presidente Felipe Calderón Hinojosa en la Secretaría de Energía y en la titularidad del Consejo de Administración de Pemex: la primera por 500 millones de dólares, registrada como Guaranteed Floating Rate Notes due 2009 y hecha el 15 de octubre de 2003, y la identificada como 7.50% Notes due 2013, realizada el 7 de noviembre de ese mismo año por 150 millones de libras esterlinas.

Pese a los montos y los riesgos de blanquear dinero que conllevan las operaciones en paraísos fiscales, la gerencia de Financiamientos y Análisis de Mercado de Pemex declara que la documentación comprobatoria del origen y destino del dinero es inexistente.

“Después de una exhaustiva búsqueda de la información solicitada en los archivos de trámite y de concentración de la unidad administrativa, ésta no fue encontrada, en razón de que Pemex en ningún momento ha obtenido recursos del Pemex Project Funding Master Trust. Los recursos obtenidos por el fideicomiso se canalizan directamente al financiamiento de los proyectos de infraestructura diferida de largo plazo, Pidiregas”, dice Pemex en la respuesta.

Petróleos Mexicanos utiliza un segundo “vehículo financiero” para adquirir deuda en los mercados internacionales, sin saber el origen de la misma. Se trata del Pemex Finance, Limited, creado el 18 de noviembre de 1998 por Petróleos Mexicanos en Islas Caimán.

La capitalización de esta empresa “privada” se cubrió con recursos públicos por 714 millones 750 mil dólares, erogados en calidad de “préstamos subordinados”, pese a que ni la ley orgánica ni el reglamento interno de la paraestatal la facultan para ello.

El “Reporte anual 2005” indica: “Desde el 1 de diciembre de 1998, Pemex, Pemex Exploración y Producción (PEP), PMI Comercio Internacional y PMI Services, BV, han celebrado varios acuerdos con Pemex Finance”, para que ésta adquiera ciertas cuentas por cobrar existentes y a futuro de PMI, generadas por la venta de petróleo crudo Maya a clientes designados en Estados Unidos, Canadá y Aruba.

El informe agrega que “los recursos netos obtenidos por PEP de la venta de esas cuentas por cobrar, conforme a los contratos, se utilizan para los gastos de inversión de Pidiregas. Pemex Finance obtiene recursos para la adquisición de esas cuentas a través de la colocación de instrumentos de deuda en los mercados internacionales”.

Desde su constitución y hasta 2005, ejercicio en el que la petrolera consolida esta empresa como su subsidiaria, se le reconoce un adeudo por 2 mil 300 millones de dólares de capital total de los bonos con vencimientos entre 2007 y 2018 y tasas de interés entre el 8.02 y el 10.61 por ciento, así como dos series de bonos de tasa variable.

Acerca de las personas físicas o morales que han otorgado los millonarios montos invertidos en la infraestructura de la paraestatal, ésta argumenta: “Después de una exhaustiva búsqueda de la información solicitada en los archivos de trámite y de concentración de la unidad administrativa, la misma no fue encontrada, en razón de que Pemex no ha obtenido recursos de las operaciones de la empresa Pemex Finance, Ltd, en los mercados internacionales, desde su creación y hasta la fecha”.

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