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Inés Sáinz
Inés Sáinz
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28 Noviembre 2009 05:01:07
¿Qué pasa cuando no se alcanza la meta?
Cuando un deportista profesional llega a una posición que había soñado durante mucho tiempo, lo normal es que viva una fase mágica en donde parece que todos los astros se alinearon a su favor y la suerte está de su lado. Su cuerpo vale oro y así se le recompensa; pero nada es eterno.

¿Qué pasa cuando estando en la cima, cuando la meta se alcanzó y el reconocimiento por parte del mundo entero es latente, de pronto un día amanece y simplemente se da cuenta de que las cosas ya no son iguales?

Ya sea porque el cuerpo comienza a pasarle factura por alguna lesión, por perderse un poco en la vida loca, por problemas familiares o simplemente porque las cosas ya no salen como antes; se va cayendo en una nueva realidad, dolorosa, cruel y para la cual casi siempre es muy difícil estar preparado.

La realidad de permanecer en ese mundo no será tan sencilla, se deberá hacer desde ese momento un doble esfuerzo, el doble de sacrificios y aún así, el resultado desgraciadamente no siempre está garantizado.

Es cuando entonces aparece una nueva moda en los deportistas profesionales, una tendencia a la que nadie quiere pertenecer, de la que muy pocos hablan y más aún, de la que prácticamente nadie acepta que forma parte: la depresión.

Imaginar que figuras deportivas que viven rodeadas de lujos, de glamour, de halagos y hasta por qué no, de mujeres hermosas, puedan pensar en que el suicidio es su única salida, nos podría parecer prácticamente una utopía; pero tristemente no lo es.

La reciente muerte del arquero alemán Robert Enke nos demuestra que es una realidad, y nos invita a reflexionar acerca de la presión que significa para un deportista de alto rendimiento —o en su caso un futbolista— el tener que estar luchando día con día por mantener un nivel, por no cometer errores, por no poder refugiar su angustia ante nadie por el temor a parecer débil ante los ojos de los demás. Claro que ese fue el caso extremo del tema, pero cuántos deportistas no esconden esta presión —o debería decir depresión— en lo más profundo de su ser, y tal vez lo reflejan de otra forma, se vuelven explosivos, violentos o el polo opuesto: retraídos e inadaptados. Su depreciación en el mercado puede ser más fuerte y veloz que cualquier crisis mundial, hablando en números claro está.

Hay quienes tienen el carácter y temple suficiente para saberlo sobrellevar y no permitir que les afecte, pero ¿cómo conseguir divertirte y disfrutar lo que haces sin hacer caso a estas presiones? La verdad no debe de ser nada fácil actua ante ello y creo que el caso de Enke empieza a hacer conciencia social de la gravedad del problema.

La depresión es ya un tema de moda en Europa y varios jugadores han comenzado a levantar la mano pidiendo ayuda, con suerte serán escuchados.

Sería un gran paso lograr en el futuro cercano que desde el mismo inicio de la formación de un deportista, el mantener un equilibrio mental sea una tarea tan importante y trabajada como lo es el estar en la mejor forma física para triunfar en tu disciplina.

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