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Columnista Invitado
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12 Enero 2020 01:03:00
¿Qué pasará?
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Aunque por el momento aseguran que no hay un alza generalizada de precios en los diferentes productos, las autoridades gubernamentales ponen el ejemplo en el ajuste de los valores de servicios al contribuyente al ajustar al alza los impuestos.

Desde la acción de la autoridad, cunde el ejemplo y todo, absolutamente todo tiene un alza de precio por el efecto inflacionario y el alza a las gasolinas, encontrando en ello el argumento perfecto para justificar el movimiento al alza de los precios en todo, absolutamente todo.

Las multas de tránsito registraron un incremento del 5%, el 24 de diciembre; la Secretaría de Hacienda publicó la actualización de las cuotas del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS), el cual forma parte del precio de la gasolina y de una serie de alimentos a los que se les aplica este recaudatorio gravamen.

Así se tiene que refrescos, botanas, panes de dulce que se considera alimentos chatarra, se les aplica el IEPS y con la actualización del impuesto el valor del producto se eleva.

Cambiar de año se ha convertido en sinónimo de un alza de precios porque todo lo ajustan conforme a la inflación y ahora el aumento salarial tiene un incremento que repercutirá en diversos productos y servicios.

El aumento de precios que han aplicado las grandes compañías al ajustar sus importes al alza es un “reacomodo” que se da cada que empieza el año desde que estaba en secundaria.

Hoy es lo mismo, en mi caso espero los primeros 15 días de enero a ver cuáles materiales aumentaron y se ajusta, se ve el resultado y aplica un ligero aumento.

Pero, la mayoría piensa en incrementos aplicados al salario mínimo que trae alzas en el seguro, la electricidad, gas, el personal, el mantenimiento, así que siempre se considera un alza de una determinada cantidad.

Pero, hay que pensar en los clientes, ya no se va a vender el producto porque está muy caro, pero otros negociantes van a bajar la calidad y eso es una estrategia que no se debe aplicar.

Un caso más es el de los laboratorios quienes dicen que suben sus precios por el valor del dólar que en ese tiempo costaba arriba de 20 pesos, pero, cuando bajó no disminuyeron el precio e incluso los medicamentos.

Total, hay productos que si justifican sus aumentos, por ejemplo, el caso de las tortillas que si fueran de nixtamal sería muy caro cocer el maíz, gas, molino y el personal.

Así que, justificados o no, enero se convierte en el mes más difícil del año para los consumidores porque casi todos los negocios aplican la actualización de valores en sus productos y servicios.

Hay poca disponibilidad de dinero porque se acabó durante las fiestas decembrinas y el primer mes de cada año además de pagar impuestos, con limitaciones financieras, el alza discrecional que se aplica a los servicios de parte de las autoridades representa la justificación idónea para encarecer productos y servicios, se requiera o no.


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