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Querida Ana
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21 Junio 2019 04:00:00
Querida Ana
QUERIDA ANA:

Has publicado cartas de mujeres que han estado casadas o eran parejas de hombres drogadictos, y tal vez mi historia pueda prevenir a otras mujeres.

Yo también me enamoré de un hombre con una larga historia de aviso de drogas. Él eligió la droga y casi destruyó mi vida. Lo conocí cuando yo tenía 18 años y él 24. Como cuando éramos novios estaba “sobrio” o “limpio”, no sabía yo todo su problema, pero una prima de él me dijo cómo era y sin embargo no escuché. Estaba enamorada y no me importó, creí que podía cambiarlo y nos casamos. Al principio las cosas no fueron tan mal, pero poco a poco fueron empeorando. Durante varios años estuvo en tratamiento varias veces. Recuerdo las noches que pasé en las salas de emergencia de hospitales cuando estuvo internado por sobredosis. Le rogaba que dejara la droga y su familia y amigos se lo dijeron mucho, pero no escuchó o no pudo.

Me sacaba dinero de la cartera para mantener su vicio y estuvo preso dos veces por delitos para el mismo fin. Pero por supuesto siempre salía “sobrio” de la cárcel, pero volvía a caer y todo empezaba de nuevo. No iba a trabajar, no regresaba por las noches a la casa y no me daba ninguna explicación, aunque no hacía falta, yo sabía lo que pasaba: estaría en algún lugar, tirado, o drogándose. Bastantes noches salí en el carro a buscarlo, pero luego me dijeron mis padres que era muy peligroso que anduviera en esos sitios y más de noche.

Un día, cuando me había dicho y prometido y hasta jurado que ya no iba a drogarse, ordenaba su ropa de trabajo para lavarla y me encontré una jeringa en un bolsillo. Esa noche tuvimos el pleito más fuerte de nuestro matrimonio y esa misma noche finalmente me convencí de que su único amor era la droga.

Yo aconsejo a las mujeres que si saben que su novio o pareja es drogadicto, corran lejos y si están unidas a alguno, hagan lo mismo. Ellos no cambian, el amor no es suficiente. Yo lo sé. Huyan porque cuanto más tiempo permanezcan al lado de ellos, más les facilitan ser adictos y más difícil se les hará a ustedes alejarse de ellos. La droga destruye no solamente la vida del adicto, sino de toda la familia. Y peor aún, muchos adictos son portadores del SIDA. Busquen ayuda de familiares, de amigos, su iglesia, médicos o grupos de apoyo, pero no pierdan el tiempo tratando de salvar a un adicto. Corran en sentido opuesto y comiencen una buena vida.

Gracias Ana por tu atención a mi carta. Dios te bendiga.

M. M. R.


QUERIDA M. M. R.:

Es obvio que sufriste mucho. Tu carta es tan impactante. Gracias por enviárnosla. Espero que las mujeres que pudieran estar en la misma trágica situación en que tú estuviste, tomen en cuenta tu ejemplo y tu consejo… y salgan de esa situación.

ANA
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