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Querida Ana
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25 Junio 2019 03:30:00
Querida Tarde
QUERIDA ANA:

Quiero pedirte por favor que publiques mi carta, no por mí, sino para ayudar a tus jóvenes lectores que tienen problemas en sus casas y piensan que sus vidas son horribles. He leído algunas de tus cartas porque asisto a un hospital y allí tienen el periódico. Cuando voy, inmediatamente busco tu sección.

Me he pasado los últimos cinco años en las calles de esta ciudad y de otras ciudades. Nunca fui feliz en mi casa, pero por mi culpa. Ahora lo comprendo. No me gustaba cuando mi papá, mi mamá o alguien de mi familia me decían lo que debía hacer. Me peleaba con todos y tenía grandes discusiones. Ahora me doy cuenta de que todos estaban tratando de ayudarme porque me querían.

Todos los días, desde que salí de mi casa, he sostenido una batalla para poder sobrevivir. A los dos meses de salir de mi casa caí en la prostitución y acababa de cumplir 16 años. He usado muchas drogas y he vivido en todos los lugares terribles que puedas imaginar. He comido en basureros y me he juntado con locos y drogadictos. Es un milagro que todavía esté viva. Y realmente no debería decir que es un milagro, porque la suerte se me ha terminado, pues acabo de ver a un doctor y me dio una sentencia de muerte. Tengo 21 años, tengo cinco meses de embarazo y tengo sida.

Estoy escribiendo esta carta para decirles a todos los chicos que la lean, que no importa qué tan mal anden sus cosas en sus casas y qué difícil piensen que es su vida, pues tengan la seguridad de que es mil por ciento mejor que lo que será en la calle. Quédense donde están y solucionen todo con buena voluntad. Si sienten que necesitan un descanso de su familia, vayan de visita con alguna amiga o amigo, tómense cuando puedan un viaje por unos días, pero no huyan. Hay miles de muchachos y muchachas aquí afuera que están en el mismo apuro que yo y sólo Dios sabe qué tantos más hay en otras ciudades y otros países.

Por favor no se sumen a esta multitud. Quédense en su casa sin importar nada de lo que suceda. Yo deseo con todo mi corazón haberlo hecho. Pero es
TARDE PARA MÍ



QUERIDA TARDE:

No puedes imaginar cuánto lamento la situación en la que estás y ten la seguridad de que tu carta, que has escrito con tanta sinceridad, tendrá gran impacto en los chicos que la lean, quienes están donde estabas tú hace cinco años.

Por favor, los padres que tengan hijos adolescentes y lean esta carta, muéstrensela a sus hijos para que reflexionen. Y a ti, debe darte algo de consuelo saber que al escribir esta carta estás salvando al menos una vida, y no estoy exagerando, te aseguro que no. Y quiero que sepas que estás en mis oraciones.



ANA
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