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Querida Ana
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13 Julio 2019 04:00:00
Querida Ana
QUERIDA ANA:

Mi esposo tiene un trabajo donde la tensión es enorme y muy grande su responsabilidad. Además, aunque a él le gusta mucho su trabajo, el personal a su cargo no todo es muy eficiente y, como mucha gente de ahora, no ponen empeño en realizar bien sus labores y también se distraen constantemente: con el celular, conversando entre ellos, etcétera. En fin, que los corajes no acaban nunca.

Mi esposo puso la queja más arriba y llevaba algunas sugerencias, pero su jefe le dijo que le faltaba autoridad para controlar a su personal y que no volviera con esa queja. También le ordenó que no hostilizara a los empleados porque había costado bastante su entrenamiento. Ni le permitió someter a su consideración sus puntos de vista.

Gracias a Dios tiene ese trabajo, ya que no es fácil un empleo como el que él tiene, pero quedarse callado puede afectarle, ya que todas las noches llega a la casa listo para estallar.

Y algunas veces lo hace por cualquier banalidad. Yo no le digo nada ni los niños tampoco, pues les he pedido que se queden callados y ellos se portan muy bien.

Mi preocupación es que eso de contener el coraje podría dañar su salud. Mi esposo tiene 39 años, una edad en que los infartos son devastadores. Eso me quita el sueño. Te voy a agradecer mucho tu ayuda.

ROSA ROJA


QUERIDA ROSA ROJA:

Te ofrezco disculpas por tardar en dar respuesta a tu carta. Mi amigo, el médico que me ayuda, sale frecuentemente de la ciudad pues consulta en otra ciudad, donde entre paréntesis se siente tan feliz que está pensando en ir a vivir allá.

Yo desearía que no, pues su ayuda es muy importante para mí y mis lectores, pero si su felicidad la encuentra allá, tiene mi bendición y tal vez pueda ayudarme desde lejos.

Bien, el doctor me dice lo siguiente: no hay un acuerdo entre los científicos en que el coraje contenido pudiera causar daño físico.

Agrega que en algún tiempo se tuvo la idea de que las personas agresivas, compulsivas, tensionadas, etcétera, tenían mayor riesgo de ataques al corazón, pero que esa idea no puede ser ligada concluyentemente a los ataques al corazón.

Sin embargo, que recientes estudios sobre el coraje, en especial el coraje reprimido, parecen indicar que puede ser un válido factor de riesgo emocional, como causa de enfermedades del corazón.

Un poco sorprendente puede ser que es más un peligro para mujeres que para hombres. Y que aún no está muy claro si el “estallar” ayude algo.

Soltar el coraje hace a algunas personas sentirse mejor, pero la energía consumida en ventilar el coraje, ayuda poco a resolver el problema. Reconocer el coraje y tratar de controlarlo manteniéndose calmado y sereno puede ser útil para algunos.

Aún así, quienes sufren coraje a diario como parte del trabajo, pueden tener mayores problemas médicos, enfermedades del corazón y ser más susceptibles a enfermedades gastrointestinales. Eso me dijo mi amigo el doctor.

Yo deseo agregar lo siguiente: Sé que es difícil conseguir un trabajo excelente como tiene tu esposo actualmente, pero iniciar la búsqueda de otra posición puede llevar algo de alivio mental al proporcionar la esperanza de que el cambio eventualmente puede llegar, y una nueva posición, que no es imposible conseguir, puede sacar a tu esposo de la tensión que ahora tiene que soportar.

Deseo sinceramente que pronto pudiera suceder eso y él pueda disfrutar de un nuevo empleo donde él se sienta contento y tranquilo. Eso no tiene precio.

ANA
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