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Querida Ana
Querida Ana
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05 Marzo 2019 03:33:00
Querida Asaltada
Actualmente tengo 43 años y 18 de casada. Estoy dedicada en cuerpo y alma a mis hijos y a mi esposo. Al bienestar de mi familia. Pertenezco a la sociedad de padres de familia de la escuela de mis hijas, las llevo y traigo tanto de la escuela como de las clases que toman afuera de la misma, así como con sus amigas. Juego en un equipo de softbol, voy al gimnasio tres veces por semana y trabajo también tres veces por semana en una tienda que tienen mis suegros.

Mi hija mayor, que está en preparatoria, llegó a la tienda de mis suegros el jueves pasado para irse conmigo a casa. Poco después que ella llegó, entró un hombre que se veía nervioso. Preguntó el precio de algunos artículos y luego, sosteniendo lo que él dijo era una arma en su bolsillo, exigió que le diera el dinero de la registradora. Si yo hubiera estado sola hubiera hecho algo como arrojarle algo o salir corriendo de la tienda, pero no quise correr riesgos con mi hija. Abrí la caja y le di todo el dinero que había. Le dije que tomara lo que quisiera y por favor se fuera.

Pero no fue todo. Después de tomar el dinero, nos ordenó que nos metiéramos en el baño, nos dijo que nos acostáramos en el suelo boca abajo, nos ató las manos y los pies con una cinta, nos amordazó y se fue. Tanto mi hija como yo hicimos grandes esfuerzos por zafarnos de las ataduras, pero no pudimos hacerlo. Pasó más de una hora antes de que un cliente entrara, nos oyó gemir y nos encontró en el baño. Inmediatamente nos desató y nos quitó la mordaza, llamó a la policía y… pero esa es otra historia.

Difícilmente pude creer lo que ocurrió después. Precisamente con mi hija. Cuando estuvimos desamarradas y antes de que llegara la policía, ella no estaba traumada, estaba furiosa conmigo. Literalmente me gritó: “¡Mamá, ¿por qué permitiste que nos amarrara? ¡Tú vas al gimnasio y haces mucho deporte!”. Debe haber pensado (y creo que aún lo piensa) que debí hacer movimientos de defensa, karate o algo así. Pienso que actué correctamente, pero de todas formas me siento culpable porque mi hija está desilusionada de su madre, que permitió que ese individuo nos amarrara sin presentar resistencia. Eso me inquieta. ¿Crees que podré recuperar la confianza que mi hija tenía en mí? ¿Cómo lo logro?

ASALTADA

QUERIDA ASALTADA:

Actuaste de la manera correcta y apropiada. La vida real no es una película de artes marciales donde las heroínas trepan por la pared y usando los conocimientos de kung fu se defienden y someten al enemigo. Si hubieras tratado de golpear al ladrón, una o ambas no estarían vivas el día de hoy. Dices que el individuo sostenía una arma en su bolsillo. Pudo ser verdad y seguramente la hubiera usado. Quien se arriesga a hacer lo que él hizo, va por todo y ese todo es usar las armas que traen consigo. Concluiste demasiado rápido que tu hija no se sintió traumada. Ella te culpa por lo que califica falta de iniciativa o valor para defenderse y defenderla, pero por lo sucedido ella se sintió impotente y humillada. Ambas podrían sentirse beneficiadas y mejorarían esa tensión postraumática si acuden a terapia sicológica. De esa manera, lo que sucedió, será puesto en la perspectiva apropiada. Me alegra mucho y muy sinceramente que el asalto terminara de manera “feliz”, ya que ninguna salió lastimada físicamente. Cuídense.

ANA
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