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Querida Ana
Querida Ana
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01 Febrero 2019 03:39:00
Querida esposa del bueno
Mi esposo es un hombre excelente y su mayor virtud es la generosidad. Sin embargo, acerca de eso es que quisiera quejarme. Yo no soy avara, pero cuido lo que él gana con su trabajo diario. No somos ricos, vivimos bien, pero ni nos acercamos a la riqueza. Tenemos nuestra casa que es grande y buena y está localizada en una buena colonia. Tenemos dos autos y nuestros hijos van a un colegio particular no muy caro. Vamos de vacaciones cada año, salimos a cenar con alguna frecuencia y los domingos comemos con nuestros hijos fuera de casa. Como verá no nos falta el dinero, pero tampoco nos sobra.

Él es un alto empleado en una tienda de departamentos y algunos parientes y amigos son tan “encajosos” que viven pidiéndole el favor de que les compre algunos artículos y que a él le salen más baratos porque le hacen precio de empleado.

Él lo hace con gusto y paga los artículos, pero después de que se los entrega, ha habido ocasiones (varias) en que ni parientes ni amigos le pagan.

Él es incapaz de cobrarles, pero ellos abusan de su bondad. ¿Y esas personas reconocen alguna vez sus favores? ¡No! Pero él, a pesar de eso, no rechaza las peticiones de nadie y pienso en ratos que es porque no puede soportar la idea de que piensen que no es un buen hombre.

Yo le digo que debe detenerse de hacer esos favores, pero él, a pesar de que me dice que está bien, vuelve a caer en lo mismo y yo ya estoy cansada. Él me pide que a nadie le hable de lo que le deben y yo me freno para no hacerlo porque me lo pide, pero me cuesta bastante. ¿Qué puedo hacer? Por favor ayúdame a convencerlo de que esos gorrones son solamente eso: gorrones. Le mostraré tu respuesta para que siga tu consejo. Muchas gracias.

ESPOSA DEL BUENO

QUERIDA ESPOSA DEL BUENO:

No pienso que tu esposo sea un hombre que no desea que piensen que no es un buen hombre y por ello accede a ayudar a parientes y amigos de esa forma que lo hace. El hombre con el que te casaste es un buen y generoso samaritano, y hasta que él esté listo para ver que la amistad es una calle de doble sentido, no cambiará ni va a aceptar un consejo no solicitado de mi parte.

Sin embargo, con amor continúa tu labor de convencimiento haciéndole una historia de todos los casos en los que esas personas han abusado de su generosidad y buena voluntad para que se dé cuenta de que es necesario un cambio.

No de que niegue su ayuda, pero sí puede decirles a esas gentes, cuando le pidan el favor de comprarles algo, el precio al que queda el artículo para que pasen a dejarle el dinero a su casa o a su trabajo para poder comprárselos.

Eso será más fácil que comprarlo él y luego cobrar. Ese podría ser el camino. Te felicito por el excelente esposo que es tu compañero de vida.

ANA
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