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Querida Ana
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15 Abril 2019 03:08:00
Querida J.B.M.
Mi esposo ha estado pasando por una época difícil en el aspecto económico, se quedó sin empleo durante cuatro meses. Por ese motivo, sin decirle, busqué empleo y lo conseguí. Soy profesionista y trabajé hasta que me casé, pero cuando nos comprometimos, él me dijo que no quería que trabajara y acepté. Cuando uno está joven y enamorada, en todo está de acuerdo. Ahora tenemos dos hijos, de 9 y 11 años. Estudian en un colegio que no cuesta mucho, pero debemos pagar colegiatura, libros, uniformes, etcétera, además de los gastos de la casa, servicios, vestido. En fin, para qué detallar todos los gastos de una familia.

Mi error fue no haber consultado con mi esposo que trabajaría, así que cuando me dieron el trabajo y se lo dije, él se molestó muchísimo. Me preguntó si mis hijos y yo teníamos hambre, dijo que lo hacía sentir un inútil y desde luego que no. En fin, fue una situación muy difícil y después y hasta hoy, duerme en el cuarto de visitas. De eso hace dos meses y medio y sólo me habla lo indispensable, sólo monosílabos y no salimos juntos a ninguna parte. Los niños de inmediato lo notaron y preguntaron qué pasaba. Yo les dije que no le había gustado a su papá que yo trabajara, pero que todo estaría bien. Pero Ana, nada está bien y estoy muy preocupada. Mi trabajo está muy bien remunerado y tengo un horario que se me adapta muy bien para no descuidar mi casa ni mi familia si me apuro cuando regrese. Puedo con todo.

Él ya consiguió otro empleo, pero gana menos que en el anterior, así que mi ingreso puede ayudar a que continuemos viviendo bien y los niños puedan seguir en ese colegio y no les falte nada. Además de preocupada, estoy molesta porque lo único que deseo es que vivamos mejor y que él mismo se sienta menos tensionado por los compromisos. Comprendo perfectamente su situación, siempre ha sido un hombre muy suficiente en todos los aspectos, nunca nos ha faltado nada, pero todos comprendemos que las situaciones cambian y la vida cada vez está más difícil. El problema se presentó no porque sea desobligado, sino por situaciones que no fueron su culpa.

Él es muy cerrado, pero es serio, responsable y trabajador, pero en la empresa donde trabajaba desocuparon a muchos empleados. Estoy consciente de eso y se lo dije, pero de todas formas no he podido arreglar este problema y no sé qué hacer. No voy a dejar mi empleo, nos sirve mucho el dinero, pero quiero estar bien con mi esposo. ¿Qué puedo hacer? Mil gracias por su ayuda.

J.B.M.


QUERIDA J.B.M.:

Es muy necesario que para resolver esta situación, ambos estén dispuestos a discutir el asunto. Cuando las parejas no resuelven sus problemas hablando, y por el contrario, se retraen y además se usa el sexo como forma de castigo, están en un terreno tan peligroso que su relación puede verse seriamente afectada.

Tengo la sensación de que tu esposo tiene fuertes sentimientos de insuficiencia y que tu decisión de trabajar elevó esos sentimientos. El hecho de que se resista a discutir el problema, indica que es uno de esos hombres que crecieron creyendo que si la mujer trabaja y aporta parte del sustento, de alguna manera le quita “hombría” y se siente disminuido. Sin embargo, sería excelente si él expresara sus sentimientos con palabras, no sólo en este problema, sino en todos los que se presenten en adelante en la familia. También necesita tener suficiente fe y confianza en él mismo para sentirse apto para permitirte sentirte libre de desarrollarte y crecer como persona y profesionista.

No permitas que esta situación tan desdichada se ahonde. Si no puedes persuadir a tu esposo para que se abra contigo y hablen del asunto y lo resuelvan, trata de convencerlo para que juntos vayan con un consejero, a terapia o con alguien de su confianza que pueda ayudarlos. Su matrimonio puede depender de eso y no debieran esperar más. Espero y deseo que esto se resuelva bien.
ANA
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