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Querida Ana
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27 Mayo 2019 03:25:00
Querida María E.R.
Mi esposo y yo nos casamos hace cuatro años. Él era muy romántico y detallista. Llegaba muy seguido con un ramo de flores, me llevaba chocolates o cualquier otro detalle. Íbamos a restaurantes y pedía que nos pusieran velas en la mesa, me decía cosas muy bonitas, etcétera. Siempre hemos tenido muy buena relación, él es un esposo y padre maravilloso, tenemos dos hijos.

Lo que he extrañado, desde hace unos meses, son sus atenciones y su romanticismo. Yo he tratado de crear un ambiente romántico por mi cuenta, pero las cosas no son igual. Él se resiste y me dice que ya no somos “noviecitos” sino una pareja de esposos.

Por favor dime cómo puedo hacer para que me ponga más atención, que vuelva a ser como antes cuando me tenía acostumbrada a esos detalles. Te lo voy a agradecer mucho.

MARÍA E. R.

QUERIDA MARÍA E. R.

El matrimonio tiene varias fases, y aunque te sea difícil, vas a tener que admitir que estás experimentando el final de la primera fase, la romántica, y la aparición de la segunda, que es la basada en la realidad.

Durante los primeros años, cuando hay amor, los esposos idealizan a su pareja, pero eventualmente la ilusión desaparece y ambos empiezan a ver los defectos del otro. Cuando la pareja se compromete en un conflicto de poder y trata de que su compañero (a) haga lo que él o ella desean, el otro resiste. Tú ya viste que tu intento de atraer a tu esposo a ese ambiente romántico no ha funcionado. Eso te pone a ti en el control y a tu esposo como el que tiene problemas. Entonces él, naturalmente, resiste esa posición y pudiera alejarlo más.

En lugar de propiciar un regreso a los días de un noviazgo romántico, necesitas moverte hacia la realidad de un amor maduro, que es la meta fundamental del matrimonio.

Aprendan a hablar juntos acerca de sus sueños y deseos de manera honesta y sin agresividades, y a hacer preguntas y dar respuestas a las preguntas y dudas del otro hasta que sientan que se entendieron. Esa es la madurez. Comprometerse en esta clase de diálogo, te llevará a tener la atención que estás deseando e involucrarás a tu esposo en el proceso de llevar su matrimonio hacia el siguiente nivel: la verdadera intimidad.

Buena suerte.

ANA
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